LYNDA
Poeta recién llegado
Hace tiempo que he comenzado mi nueva vida, una vida llena de sencillas cosas que me llenan de felicidad, las valiosas son las que ahora realizo las que he rescatado de aquel derrumbe emocional, psicológico y social que he vivido.
Hago lo que siempre he deseado, dedicarme a los/as niños/as, ahora trabajo en su vida espiritual, eso llena mi corazón de entusiasmo y alegría; puedo hacer las cosas del hogar que jamás tuve el tiempo para hacer, lavo, plancho, barro, trapeo y sin dejar de mencionar voy al mercado, conociendo la calidad de las frutas, verduras u otros, si están maduras o verdes; las gentes por la calle me saludan alzando sus manos:adiós hermana, Dios la bendiga. A lo que contesto afanosa Amén, Dios te bendiga a ti-, la verdad no la puedo negar soy feliz, he dejado de llorar cada noche por las mañanas le canto alabanzas al Señor que dicen así: por las mañanas las aves cantan las alabanzas de Cristo redentor me siento viva de nuevo, hoy tengo lo que nadie puede darme, ni un buen empleo, ni un excelente salario, QUIERO VIVIR me sonrió abiertamente. Debo confesar que he dejado de teñirme el cabello, el color castaño no ha desaparecido, también he visto mis primeras canas y me llene de una extraña sabiduría que no alcanzo a entender.
Pues dentro de ese rescate hago lo que siempre me ha gustado . Ah! escribir, me llena de ilusión, ah!, escribir para Dios, eso me da pequeñas muestras de esperanza de ilusión juvenil que no acabo de dejar, es que la soltería es como tener una juventud aletargada, todavía no les hago ruedo a los jeans y mi apariencia entre joven-señora no me permiten determinar que envejezca, pero nadie puede detener el tiempo.
Soy solo una feligrés, más pecadora que nadie.
una ama de casa, sin esposo ni hijos.
una escritora, que no sabe ni leer, ni escribir
la verdad solo soy una ilusión de lo que no se puede tener
Hago lo que siempre he deseado, dedicarme a los/as niños/as, ahora trabajo en su vida espiritual, eso llena mi corazón de entusiasmo y alegría; puedo hacer las cosas del hogar que jamás tuve el tiempo para hacer, lavo, plancho, barro, trapeo y sin dejar de mencionar voy al mercado, conociendo la calidad de las frutas, verduras u otros, si están maduras o verdes; las gentes por la calle me saludan alzando sus manos:adiós hermana, Dios la bendiga. A lo que contesto afanosa Amén, Dios te bendiga a ti-, la verdad no la puedo negar soy feliz, he dejado de llorar cada noche por las mañanas le canto alabanzas al Señor que dicen así: por las mañanas las aves cantan las alabanzas de Cristo redentor me siento viva de nuevo, hoy tengo lo que nadie puede darme, ni un buen empleo, ni un excelente salario, QUIERO VIVIR me sonrió abiertamente. Debo confesar que he dejado de teñirme el cabello, el color castaño no ha desaparecido, también he visto mis primeras canas y me llene de una extraña sabiduría que no alcanzo a entender.
Pues dentro de ese rescate hago lo que siempre me ha gustado . Ah! escribir, me llena de ilusión, ah!, escribir para Dios, eso me da pequeñas muestras de esperanza de ilusión juvenil que no acabo de dejar, es que la soltería es como tener una juventud aletargada, todavía no les hago ruedo a los jeans y mi apariencia entre joven-señora no me permiten determinar que envejezca, pero nadie puede detener el tiempo.
Soy solo una feligrés, más pecadora que nadie.
una ama de casa, sin esposo ni hijos.
una escritora, que no sabe ni leer, ni escribir
la verdad solo soy una ilusión de lo que no se puede tener