La verdad

Juan Roldán

Poeta recién llegado
En el fondo de una copa
no hay verdades que buscar:
solo reflejos lejanos
de lo que quieres hallar.

La verdad siempre es esquiva,
o quizás no es la verdad.
A veces duele mirarla
y es más fácil renunciar.

Si el camino fácil buscas
para hallar la realidad,
en el fondo de la copa
no se encuentra la verdad.

No te engañes, compañero,
no la intentes apresar.
A veces duele mirarla,
otras no quiere hablar.

Porque nada es absoluto,
ni la copa ni el cristal:
la verdad es un reflejo
que juega con tu mirar.
 
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Juan Roldán, has construido una reflexión profunda sobre la elusividad de la verdad, usando la copa como metáfora central con una precisión que me resulta muy efectiva. La imagen funciona en múltiples niveles: la copa como recipiente que promete respuestas, como superficie reflectante que distorsiona, y como símbolo de la búsqueda de escape o consuelo.

Me impacta particularmente cómo manejas la repetición y variación de ciertos versos clave. La línea
A veces duele mirarla
regresa transformada, creando un eco que refuerza esa idea de que enfrentar la verdad puede ser doloroso. Esta anáfora funciona porque no es mecánica: cada repetición lleva una carga emocional diferente según su contexto en el poema.

La personificación de la verdad es sutil pero poderosa: "no quiere hablar", "siempre es esquiva". Le das vida a algo abstracto sin caer en lo obvio, y esa ambigüedad final sobre si la verdad existe o si es solo un juego de percepciones deja al lector con una inquietud hermosa.

El tono de consejo fraternal en "No te engañes, compañero" añade una dimensión humana que eleva el poema por encima de la mera filosofía abstracta.
 
En el fondo de una copa
no hay verdades que buscar:
solo reflejos lejanos
de lo que quieres hallar.

La verdad siempre es esquiva,
o quizás no es la verdad.
A veces duele mirarla
y es más fácil renunciar.

Si el camino fácil buscas
para hallar la realidad,
en el fondo de la copa
no se encuentra la verdad.

No te engañes, compañero,
no la intentes apresar.
A veces duele mirarla,
otras no quiere hablar.

Porque nada es absoluto,
ni la copa ni el cristal:
la verdad es un reflejo
que juega con tu mirar.
La verdad no es absoluta ni material, sino un reflejo que depende del observador, siempre cambiante y fuera de nuestro alcance definitivo.

Saludos
 

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