esteban7094
Poeta recién llegado
Cómo no sufrir en la Vida,
Cómo no sentirse vivo ante
La estocada del Dolor y la Vorágine
Inclemente del Amor desbocado
Y es que aún siento en mis labios
El rocío de tu piel ¡Oh Lejana!...
Cómo no extraviarse en la Vida ingrata,
Cómo no embriagarse con tristezas,
O con el férvido ensueño que tu voz desata.
-¡Ay, corrientes poseídas!-
¿Es que, acaso, me hallo muerto?
¡Nunca! -¡ah, traidores, los delato!-
¡Soy un ebrio de la Vida Briosa!...
Cómo estar yerto y ausente ante
Los labios húmedos de Isabel.
Y me arde el pecho cada vez que abro
Los ojos para contemplar el mundo,
-¡ay, llama intensa que anhelas darme muerte!-
Y se me rasga el alma cuando,
Tras vaciar una botella y ver discurrir mi sangre,
Pienso en los ardores del indómito Amor.
Y me embriago incluso más
Y me extravío incluso más
Y se encabrita mi deseo ante los fulgores
De lo mundano, de lo incierto, de lo atroz
-¡ay, Vorágine de la Vida Briosa!-
¿Quién podría anhelar la muerte?
Tan sólo clama el alma por una
Nueva Esperanza, por una nueva Tristeza, por algún
[bello Dolor
¿Es que, acaso, me hallo yerto y ausente?
¡Nunca! -¡ah, traidores, los delato!-
Tan sólo soy un misterio y mi respuesta es el Amor,
¡Tan sólo soy un triste ebrio de la Vida Briosa!
l. e. torres
Cómo no sentirse vivo ante
La estocada del Dolor y la Vorágine
Inclemente del Amor desbocado
Y es que aún siento en mis labios
El rocío de tu piel ¡Oh Lejana!...
Cómo no extraviarse en la Vida ingrata,
Cómo no embriagarse con tristezas,
O con el férvido ensueño que tu voz desata.
-¡Ay, corrientes poseídas!-
¿Es que, acaso, me hallo muerto?
¡Nunca! -¡ah, traidores, los delato!-
¡Soy un ebrio de la Vida Briosa!...
Cómo estar yerto y ausente ante
Los labios húmedos de Isabel.
Y me arde el pecho cada vez que abro
Los ojos para contemplar el mundo,
-¡ay, llama intensa que anhelas darme muerte!-
Y se me rasga el alma cuando,
Tras vaciar una botella y ver discurrir mi sangre,
Pienso en los ardores del indómito Amor.
Y me embriago incluso más
Y me extravío incluso más
Y se encabrita mi deseo ante los fulgores
De lo mundano, de lo incierto, de lo atroz
-¡ay, Vorágine de la Vida Briosa!-
¿Quién podría anhelar la muerte?
Tan sólo clama el alma por una
Nueva Esperanza, por una nueva Tristeza, por algún
[bello Dolor
¿Es que, acaso, me hallo yerto y ausente?
¡Nunca! -¡ah, traidores, los delato!-
Tan sólo soy un misterio y mi respuesta es el Amor,
¡Tan sólo soy un triste ebrio de la Vida Briosa!
l. e. torres