Elik0575
Poeta que considera el portal su segunda casa
La virgen miraba fijamente el palmo de una copa
que debía agotarse en el mucho beber.
No siempre estaba en la piedad de los hombres
porque la virgen lloraba su sangre
en cada caída de los que violaban
hondamente su serenidad.
Pasada las horas del sudor azul
de la derretida cera de la vela,
parafina la virgen hablaba con dolor
por ser un desquiciado rezo
la soberbia maligna de quien no escucha
pero entiende bien
la maternidad y el licor.
Autor: Elik. H.S.
Transcrito por: Soledad J.
10/10/2008
que debía agotarse en el mucho beber.
No siempre estaba en la piedad de los hombres
porque la virgen lloraba su sangre
en cada caída de los que violaban
hondamente su serenidad.
Pasada las horas del sudor azul
de la derretida cera de la vela,
parafina la virgen hablaba con dolor
por ser un desquiciado rezo
la soberbia maligna de quien no escucha
pero entiende bien
la maternidad y el licor.
Autor: Elik. H.S.
Transcrito por: Soledad J.
10/10/2008