Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
Soy el mismo que ayer cantaba
la sonrisa blanca de la mente sencilla
en cuya magia un sonido expresa
que pronto hombre yo sería.
Forjador fui de una alegría pasajera,
soluciones cortas, manos gratas,
dueño de mi fuerza, autosuficiente
hombre terco que el tiempo enseñaría.
Yo conozco de dolores, once años de mi vida
antes que el astro rey se llamase sol
mi alma ya se afligía de temores;
de ésta vida tan humana, de tan sencilla mortalidad.
Más decidido está mi corazón,
mi esperanza retoma su sendero
¿Queda algo de esperanza en esta vida?
A mi vida aún le queda una poca...y a mi me basta.
Curiosamente en el jardín de la noche
veo nubes y relámpagos en una ciudad distante,
como si fuese la ira de Dios entristecido
que pese a todo aún me habla.
Un demonio ataca con fiereza
a la vez que de mi sueño escapo,
más mis puños ahora resultan
armas suficientes contra cualquier daño.
Despierto, día o noche, lo ignoro,
luz de una ventana me revela,
y sin esperar ya más camino,
mi historia...nueva empieza.
INMAGO
la sonrisa blanca de la mente sencilla
en cuya magia un sonido expresa
que pronto hombre yo sería.
Forjador fui de una alegría pasajera,
soluciones cortas, manos gratas,
dueño de mi fuerza, autosuficiente
hombre terco que el tiempo enseñaría.
Yo conozco de dolores, once años de mi vida
antes que el astro rey se llamase sol
mi alma ya se afligía de temores;
de ésta vida tan humana, de tan sencilla mortalidad.
Más decidido está mi corazón,
mi esperanza retoma su sendero
¿Queda algo de esperanza en esta vida?
A mi vida aún le queda una poca...y a mi me basta.
Curiosamente en el jardín de la noche
veo nubes y relámpagos en una ciudad distante,
como si fuese la ira de Dios entristecido
que pese a todo aún me habla.
Un demonio ataca con fiereza
a la vez que de mi sueño escapo,
más mis puños ahora resultan
armas suficientes contra cualquier daño.
Despierto, día o noche, lo ignoro,
luz de una ventana me revela,
y sin esperar ya más camino,
mi historia...nueva empieza.
INMAGO