Lírico.
Exp..
La visita
Con un viento muy frío
y la noche más ancha
y las tardes espesas
como el agua estancada,
así ha llegado a verme,
sin hacer casi ruido,
cargada de preguntas,
portando muchos libros,
con ganas de brasero
y tila en el sofá.
Ha venido, tal vez,
a acompañarme un tiempo
vago, indefinido,
aunque con su presencia
se anuncian las sesiones
de lámpara y silencio
para reflexionar
si está a mi lado.
Es la inquietud, y sabe
que yo no tengo prisa
pero tampoco quiero
la pausa del que enreda
su vida entre la abulia,
como quien sus monedas
lanza a una fuente muda
surtiendo indiferencia.
Sabe que estoy buscando
mundos enriquecidos
por esos sabios muertos
que de su puño y letra
hicieron nuestro esfuerzo inteligible.
Con un viento muy frío
y la noche más ancha
y las tardes espesas
como el agua estancada,
así ha llegado a verme,
sin hacer casi ruido,
cargada de preguntas,
portando muchos libros,
con ganas de brasero
y tila en el sofá.
Ha venido, tal vez,
a acompañarme un tiempo
vago, indefinido,
aunque con su presencia
se anuncian las sesiones
de lámpara y silencio
para reflexionar
si está a mi lado.
Es la inquietud, y sabe
que yo no tengo prisa
pero tampoco quiero
la pausa del que enreda
su vida entre la abulia,
como quien sus monedas
lanza a una fuente muda
surtiendo indiferencia.
Sabe que estoy buscando
mundos enriquecidos
por esos sabios muertos
que de su puño y letra
hicieron nuestro esfuerzo inteligible.
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