licprof
Poeta fiel al portal
un domingo de primavera no sabìa muy bien què hacer:
de pronto, una llamada telefònica y, al rato, aparece
una rubia alucinante, sueca para màs datos, aunque
vive en el ecuador, trabaja en una ong, ademàs es fisicoculturista;
bailamos unos tangos y, poco despuès, estàbamos desnudos, frotàndonos
para sacarnos chispas, rozàndonos, en un hotel de las inmediaciones,
felizmente revolcàndonos . No acabes en mi boca, me dijo:
eso me deserotizò totalmente, como siempre. No obstante,
a la salida, comimos muzzarella y vino en la continental, en
primera junta, frente a la estatua oxidada del pròcer
ecuestre, azcuènaga si no me equivoco, si mal no recuerdo:
luego, unos helados, ahì nomàs, y todo lo paguè increiblemente
con los 50 pesos que me habìa dado a cambio de mi càtedra de
tango danzante, poco antes, sus celestes ojos, su cabellera solar
de pronto, una llamada telefònica y, al rato, aparece
una rubia alucinante, sueca para màs datos, aunque
vive en el ecuador, trabaja en una ong, ademàs es fisicoculturista;
bailamos unos tangos y, poco despuès, estàbamos desnudos, frotàndonos
para sacarnos chispas, rozàndonos, en un hotel de las inmediaciones,
felizmente revolcàndonos . No acabes en mi boca, me dijo:
eso me deserotizò totalmente, como siempre. No obstante,
a la salida, comimos muzzarella y vino en la continental, en
primera junta, frente a la estatua oxidada del pròcer
ecuestre, azcuènaga si no me equivoco, si mal no recuerdo:
luego, unos helados, ahì nomàs, y todo lo paguè increiblemente
con los 50 pesos que me habìa dado a cambio de mi càtedra de
tango danzante, poco antes, sus celestes ojos, su cabellera solar
Última edición: