Elaine_xl00
Poeta recién llegado
Bajo el manto oscuro de la noche callada,
las lágrimas brotan como lluvia inundada.
Cada gota, un eco de tristeza profunda,
cada suspiro, una nota en esta marcha moribunda.
En el rincón más sombrío de mi ser desolado,
las lágrimas caen en un fluir descontrolado.
Cada una, un reflejo de mi alma desgarrada,
cada una, un lamento en esta triste balada.
El sabor salado de la pena en mis labios,
se mezcla con el amargo sabor de los agravios.
En cada lágrima, un pedazo de mi dolor,
un trozo de este corazón, sin amor.
El peso de la pena se hace insoportable,
cada lágrima, una carga interminable.
En cada latido, un gemido enmudecido,
un susurro de agonía en este destino afligido.
Las lágrimas, como perlas en mi mejilla,
testigos silenciosos de esta batalla sencilla.
Cada una, un grito de mi voz enterrada,
un lamento que busca ser consolada.
En el silencio de la noche, se desvanecen,
mis lágrimas se pierden en la penumbra crecen.
Pero el dolor persiste, no cede, no se va,
como un eco perpetuo que en mi alma quedará.
Que las lágrimas sean un río sin fin,
que en su brillo salado, encuentre el fin.
Para enfrentar el dolor y renacer,
con la esperanza de un nuevo amanecer.
las lágrimas brotan como lluvia inundada.
Cada gota, un eco de tristeza profunda,
cada suspiro, una nota en esta marcha moribunda.
En el rincón más sombrío de mi ser desolado,
las lágrimas caen en un fluir descontrolado.
Cada una, un reflejo de mi alma desgarrada,
cada una, un lamento en esta triste balada.
El sabor salado de la pena en mis labios,
se mezcla con el amargo sabor de los agravios.
En cada lágrima, un pedazo de mi dolor,
un trozo de este corazón, sin amor.
El peso de la pena se hace insoportable,
cada lágrima, una carga interminable.
En cada latido, un gemido enmudecido,
un susurro de agonía en este destino afligido.
Las lágrimas, como perlas en mi mejilla,
testigos silenciosos de esta batalla sencilla.
Cada una, un grito de mi voz enterrada,
un lamento que busca ser consolada.
En el silencio de la noche, se desvanecen,
mis lágrimas se pierden en la penumbra crecen.
Pero el dolor persiste, no cede, no se va,
como un eco perpetuo que en mi alma quedará.
Que las lágrimas sean un río sin fin,
que en su brillo salado, encuentre el fin.
Para enfrentar el dolor y renacer,
con la esperanza de un nuevo amanecer.