jorgeluis
Poeta fiel al portal
Ultimas copas
rayan el amanecer,
el cansancio agota,
miras al frente
y ya no ves
en la esquina del bar,
ningún idiota.
Lágrimas rotas
que rodarán mejilla abajo
hasta la sopa,
adolescencia que bulló
en un abrir y cerrar
de piernas peligrosas;
cicatrices que no besarán
tu boca, y no hicieron
más que hervir, en el vil
relámpago de la memoria,
delirios de un amor
que sangró en su derrota.
Ya no te veo,
de vez en cuando
alguna vez de lejos.
Ya no atraviesa mi frente
la luz de tus ojos negros,
ni me paro temblando,
en el aire que enreda tu pelo,
ni trepo, ni ladro,
ni muero, ni mato
por ti, como aquel enero,
cuando me dijiste
no te puedo querer,
y yo, te seguía queriendo,
y, ¡sin podértelo demostrar!.
Ya no me duele
recordar lo que no fue,
hoy quemo en un papel
tantos años haciéndome comprender.
rayan el amanecer,
el cansancio agota,
miras al frente
y ya no ves
en la esquina del bar,
ningún idiota.
Lágrimas rotas
que rodarán mejilla abajo
hasta la sopa,
adolescencia que bulló
en un abrir y cerrar
de piernas peligrosas;
cicatrices que no besarán
tu boca, y no hicieron
más que hervir, en el vil
relámpago de la memoria,
delirios de un amor
que sangró en su derrota.
Ya no te veo,
de vez en cuando
alguna vez de lejos.
Ya no atraviesa mi frente
la luz de tus ojos negros,
ni me paro temblando,
en el aire que enreda tu pelo,
ni trepo, ni ladro,
ni muero, ni mato
por ti, como aquel enero,
cuando me dijiste
no te puedo querer,
y yo, te seguía queriendo,
y, ¡sin podértelo demostrar!.
Ya no me duele
recordar lo que no fue,
hoy quemo en un papel
tantos años haciéndome comprender.