BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Recuerdas? En aquel piso
lloraste, por primera vez,
de verdad, sin censura.
Adormilado, consumido, desnutrido,
y apenas fortalecido por un resplandor
de luz centelleante, acariciaste las hojas
de los árboles, como si acariciaras
el regazo, humilde y hermoso, de una madre
o de un amante. Allí aprendiste
a organizar cabezas de serpiente.
Se apoderó de ti la rebeldía,
con su manto de hostilidad.
A partir de entonces, su mundo fue el tuyo-.
©
lloraste, por primera vez,
de verdad, sin censura.
Adormilado, consumido, desnutrido,
y apenas fortalecido por un resplandor
de luz centelleante, acariciaste las hojas
de los árboles, como si acariciaras
el regazo, humilde y hermoso, de una madre
o de un amante. Allí aprendiste
a organizar cabezas de serpiente.
Se apoderó de ti la rebeldía,
con su manto de hostilidad.
A partir de entonces, su mundo fue el tuyo-.
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