Miro los surcos de tristeza debajo de tus ojos
y te pregunto sin consuelo:
¿a dónde te has ido niña?,
¿a dónde diriges tus sueños?,
¿a dónde te llevas mi cuerpo?
Miro tu piel ardida por la noche
y lloro tus multas,
gimo tu llanto,
siento tus penas.
Y ese corazón destrozado que es solo mío
y ese andar pausado que es solo mío,
y ese silencio infinito en el ajuar de tu pecho.
Quisiera haber sido otra estirpe.
Un poco más que mucho.
Quisiera confiar en mis días
(aquellos que vienen).
Pero hay almas que devoran sus cimientos,
espectros que destruyen sus virtudes,
fantasmas que se comen a bocados.
Se lamen y se linchan en silencio.
y te pregunto sin consuelo:
¿a dónde te has ido niña?,
¿a dónde diriges tus sueños?,
¿a dónde te llevas mi cuerpo?
Miro tu piel ardida por la noche
y lloro tus multas,
gimo tu llanto,
siento tus penas.
Y ese corazón destrozado que es solo mío
y ese andar pausado que es solo mío,
y ese silencio infinito en el ajuar de tu pecho.
Quisiera haber sido otra estirpe.
Un poco más que mucho.
Quisiera confiar en mis días
(aquellos que vienen).
Pero hay almas que devoran sus cimientos,
espectros que destruyen sus virtudes,
fantasmas que se comen a bocados.
Se lamen y se linchan en silencio.