Emanuel seydoux
Poeta recién llegado
Como la última voluntad de un muerto,
decidiste arrastrar mi corazón por vidrios,
vaciar mis pulmones y quebrar el tiempo
para siempre, sobre una hoja cayendo,
sin tierra que la reciba.
¿Qué clase de amor florece en la herida
que provoca y huele el perfume de las flores
de la mentira?
¿Cómo arrancarlo de raíz sin quitarme
la vida? Si soy la tierra que la alimenta
¿Dónde se esconde el alba cuando
la noche es ausente de fronteras?
Cuando mis manos, que una vez buscaron
tus manos, hoy solo encuentran el eco
de lo que nunca has sido.
Aquí, mi nombre es enterrado entre los
labios del silencio, y lo irreversible
se abre paso furiosa como un río de
sombras, devorando nuestros contornos
en el umbral del olvido.
decidiste arrastrar mi corazón por vidrios,
vaciar mis pulmones y quebrar el tiempo
para siempre, sobre una hoja cayendo,
sin tierra que la reciba.
¿Qué clase de amor florece en la herida
que provoca y huele el perfume de las flores
de la mentira?
¿Cómo arrancarlo de raíz sin quitarme
la vida? Si soy la tierra que la alimenta
¿Dónde se esconde el alba cuando
la noche es ausente de fronteras?
Cuando mis manos, que una vez buscaron
tus manos, hoy solo encuentran el eco
de lo que nunca has sido.
Aquí, mi nombre es enterrado entre los
labios del silencio, y lo irreversible
se abre paso furiosa como un río de
sombras, devorando nuestros contornos
en el umbral del olvido.
E. Seydoux