Ad Libitum
Poeta recién llegado
Aviso de contenido: Suicidio, Culpa.
Si algo me enseñó
tener amigas suicidas
fue a no dar nunca
las presencias por sentado,
a no asumir nunca
un "Hasta luego".
Fue
a comprender a fuego
el significado urgente
de un Carpe Diem.
Vive el momento,
sé violentamente intensa
para que todos los días
valgan la pena.
Y, si puedes, como Sherezade,
deja algo pendiente
para el día siguiente.
Fue la inmediatez de las palabras.
¿Conoces esas estúpidas frases
en los muros de facebook?
"¿Qué le dirías a la persona que amas
si fuera el último día
de su vida?"
Para nosotras
cualquier día
se convirtió
en el último día
de nuestras vidas.
Por eso todo era urgencia,
nos bebíamos la vida
como una jarra de cerveza fría
en una estúpida Gymkana
de borrachos adolescentes.
Una multitud dentro nos gritaba:
"Traga. Traga. Traga."
Si algo me enseñó
tener amantes suicidas
es que no puedes exigirte
el milagro de salvar la vida a alguien
sólo porque la quieras,
pero sí puedes
coger un teléfono que arde,
dar un abrazo a un cuerpo que tiembla
y no cansarte de decir "Te quiero"
a quien siempre le va a costar creerlo.
Y que a veces, sólo hay una palmada en el hombro
de distancia
entre la muerte y la vida.
Si algo aprendí
fue que nunca dejaremos de aprender,
que siempre nos será difícil perdonarnos,
pero que será aún más complicado
si hubo un día que quisimos decir
"Lo siento",
pero nunca nos atrevimos
a deshacer el daño.
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