Finé
La eterna novata
Tantas cosas que no necesito
y que aun en insignificantes dosis
me ahítan.
Veo fuera mi propio corazón
instalado
a fuerza de sístoles alarmantes
en un mundo tan pequeño
que ya no perdona ni el más sutil de los descuidos.
Displicente
eternamente seguí los consejos de mis bienhechores
aquellos que pensaron por mí
empeñados en un verme florecer
aquellos a los que dejé libar
del éxito de sus ternuras conmigo.
Entre mí misma
y aquella otra desagradecida
brotando fuera de mí
la flor de nadie que solo fascina un día.
Así
aunque a los buenos les suene a traición
dejo atrás los caminos que no me pertenecen
incluso antes de presentir mi próximo destino.
Lejos
muy lejos de donde me encuentro ahora
abandono a la persona que vosotros
deseasteis que fuera.
Y si este bosque quedó inmóvil
y nada fluye
y si este lago no es un estanque
sino mi propia vida
y si me equivoco tercamente...
Tengo miedo,
el mismo miedo que sentí
cuando tuve tantas cosas que no necesité.
Entiendo
dijo mi corazón desde el diván
esbozando una sonrisa que escarnecía
que todo aquello que nunca necesitaste
te hace inmensa falta.
y que aun en insignificantes dosis
me ahítan.
Veo fuera mi propio corazón
instalado
a fuerza de sístoles alarmantes
en un mundo tan pequeño
que ya no perdona ni el más sutil de los descuidos.
Displicente
eternamente seguí los consejos de mis bienhechores
aquellos que pensaron por mí
empeñados en un verme florecer
aquellos a los que dejé libar
del éxito de sus ternuras conmigo.
Entre mí misma
y aquella otra desagradecida
brotando fuera de mí
la flor de nadie que solo fascina un día.
Así
aunque a los buenos les suene a traición
dejo atrás los caminos que no me pertenecen
incluso antes de presentir mi próximo destino.
Lejos
muy lejos de donde me encuentro ahora
abandono a la persona que vosotros
deseasteis que fuera.
Y si este bosque quedó inmóvil
y nada fluye
y si este lago no es un estanque
sino mi propia vida
y si me equivoco tercamente...
Tengo miedo,
el mismo miedo que sentí
cuando tuve tantas cosas que no necesité.
Entiendo
dijo mi corazón desde el diván
esbozando una sonrisa que escarnecía
que todo aquello que nunca necesitaste
te hace inmensa falta.