Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Esta melodía encadenada
la dedico al amor que resucita,
para ver en los brazos de la amada
a la flor más hermosa que repita,
el aroma de ser como una rosa
y tener la belleza que palpita.
Es por eso que escribo
y no detengo mi pluma
en simples tonterías,
cuando a un cristo,
al que se esfuma,
no tiene la memoria
se inventa la reliquia
y al santo con la historia
del ser que se acostumbra
milagro de por vida.
Las flores y sus bromas
Del perdón y otros untos
jamás sin el olvido;
a empezar desde el inicio,
de las flores y sus bromas
la espuma y el fervor,
la gran bestia que era buena
y el fulano ruiseñor.
Parecido es parecido
que aparece sin ser yo;
lo que mal siempre nos crece
debe al bien su resplandor.
¿Seré el fruto de tu vientre, Jesús,
o del mundo indiferente, la cruz?
Soy el alfa y la omega,
bueno para el colesterol;
soy el pan de la vida
que requiere del sudor;
soy la oruga perdida
y soy carne de tu amor.
La trimurti preventiva
es el yo, tú, y él;
yo, que hace de padre,
tú, serás el hijo,
y él, de todos es
el espíritu que chilla:
¡para qué, para qué, para qué!
la dedico al amor que resucita,
para ver en los brazos de la amada
a la flor más hermosa que repita,
el aroma de ser como una rosa
y tener la belleza que palpita.
Es por eso que escribo
y no detengo mi pluma
en simples tonterías,
cuando a un cristo,
al que se esfuma,
no tiene la memoria
se inventa la reliquia
y al santo con la historia
del ser que se acostumbra
milagro de por vida.
Las flores y sus bromas
Del perdón y otros untos
jamás sin el olvido;
a empezar desde el inicio,
de las flores y sus bromas
la espuma y el fervor,
la gran bestia que era buena
y el fulano ruiseñor.
Parecido es parecido
que aparece sin ser yo;
lo que mal siempre nos crece
debe al bien su resplandor.
¿Seré el fruto de tu vientre, Jesús,
o del mundo indiferente, la cruz?
Soy el alfa y la omega,
bueno para el colesterol;
soy el pan de la vida
que requiere del sudor;
soy la oruga perdida
y soy carne de tu amor.
La trimurti preventiva
es el yo, tú, y él;
yo, que hace de padre,
tú, serás el hijo,
y él, de todos es
el espíritu que chilla:
¡para qué, para qué, para qué!
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