Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apuro en este canto melodioso
las horas de un reloj que mira extraño
con ojos que amontonan cada año
minutos a un milagro venturoso.
Veleta vertical de un dios ventoso
soplando en las costuras de mi paño
me lleva en singladura desde antaño
por mares de un presente generoso.
No sé lo que prepara tan callado
haciendo inexorable su premura
en un futuro a golpes de pasado.
Sin darme la noción de su estructura
el Tiempo me somete a su dictado.
Las prisas del reloj no tienen cura.
las horas de un reloj que mira extraño
con ojos que amontonan cada año
minutos a un milagro venturoso.
Veleta vertical de un dios ventoso
soplando en las costuras de mi paño
me lleva en singladura desde antaño
por mares de un presente generoso.
No sé lo que prepara tan callado
haciendo inexorable su premura
en un futuro a golpes de pasado.
Sin darme la noción de su estructura
el Tiempo me somete a su dictado.
Las prisas del reloj no tienen cura.