Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Las razones de Nemesio
En todo caso, paso,
y en el supuesto, presto
la herramienta para el caso
que es la lengua en que te arresto.
Hable usted, señor Nemesio.
Pues verá, juez santo,
con lengua se adivina
que la punta si no hay mina
solo sirve para un tanto
con boquita de la fina.
Dos que no son nudo
siempre uno está en mudanza
y queda el otro como el mudo
que no llega ni a alabanza;
porque un dios es como un mundo
cuya espera es la esperanza.
Yo soy juez y usted juzgado;
yo, la ley, usted, pecado.
Pues si he pecado
del divino soy culpable,
pues fue él quien ha creado
al error que es imparable.
Y le digo diosecito
que de juez no está de guardia
porque en nombre es el conflicto
del que falta en la vanguardia.
En todo caso, paso,
y en el supuesto, presto
la herramienta para el caso
que es la lengua en que te arresto.
Hable usted, señor Nemesio.
Pues verá, juez santo,
con lengua se adivina
que la punta si no hay mina
solo sirve para un tanto
con boquita de la fina.
Dos que no son nudo
siempre uno está en mudanza
y queda el otro como el mudo
que no llega ni a alabanza;
porque un dios es como un mundo
cuya espera es la esperanza.
Yo soy juez y usted juzgado;
yo, la ley, usted, pecado.
Pues si he pecado
del divino soy culpable,
pues fue él quien ha creado
al error que es imparable.
Y le digo diosecito
que de juez no está de guardia
porque en nombre es el conflicto
del que falta en la vanguardia.