Como venas profundas y oscuras
donde el presente se desaparece
un mundo nuevo que se abre ante mis ojos
una extraña sensación de que alguien me persigue
sin decir su nombre
ni mostrar su rostro;
miro el vuelo renegrido de esta noche interminable
asfixiándome
encerrándome
amordazándome,
las convulsiones de dolor se van formando
un miedo que se cuela entre susurros
impuesto por las leyes del silencio
impidiéndome gritarte esta ansiedad
que no me deja en paz;
nunca supe lo que había entre nosotros
por eso sentía tanto miedo
como tú también nací para matar
y aprendí a expiar mis culpas
causando sufrimiento a los demás.
La felicidad es algo relativo
se puede ser feliz en el dolor causado
en el odio sentido
en el cotidiano encierro
al conformarnos mientras la vida misma
se escapa de las manos
para mantenerlo todo en su perfecto equilibrio
entre el caos y la agonía;
he recorrido los suburbios de la mente
un camino que no da señales de por dónde seguir
paredes coloreadas del blanco al gris, del gris al negro
entradas condenadas con candados y barrotes
ventanas cerradas que muestran un horizonte lejano
un sol ocultándose, vencido por la inercia de este ciclo permanente
donde él está estático siendo el centro de atención
y todos los demás giramos a su alrededor
alabándolo
envidiándolo
queriendo ser con él
un dios al que nada le importa
y mira al otro lado
cuando se muestra el dolor.
Intenté recuperar algo que no es mío
y nunca lo fue
y me asusta la esperanza
por eso siempre espero lo peor;
prefiero mirar con ojos ciegos
caminar tanteando,
tocando el suelo con mis pies descalzos
las flores de hielo que se quiebran al pisarse
por el peso muerto de mi alma;
cuando no existe un destino
y el camino se hace largo
la libertad ya no importa
porque está más allá de mi compresión…
Pero esto que siento es algo más
la distancia entre los dos se ha hecho inalcanzable
y ya no escucho el sonido de tu voz
ni veo esa sonrisa dañina que me dabas
antes de cerrar las cortinas
y entregarte a alguien más
mostrando ante mis ojos la silueta de dos cuerpos
moviéndose en completa armonía
lastimándose en perfecta sincronía
reducidos a un grito que se apaga
hasta dejar solamente jadeos y gemidos
cumpliendo su propósito
verter en el otro todo este resentimiento
por un poco de placer.
Me haz negado aunque sea la posibilidad del dolor
sin eso no me queda nada
cuando el sueño se hace pesadilla
y las ilusiones se vuelven fantasías
se nubla el juicio
las ganas enferman
mostrando una salida que se aleja
una esperanza que no se puede alcanzar,
el misterio de un alma que nació inmaculada
y poco a poco se va transfigurando
quedando mancillada
durmiendo sueños intranquilos
construyendo en espacios baldíos
una vaga idea de la vida
porque la vida es demasiado compleja
para ser hecha por un sólo dios.
donde el presente se desaparece
un mundo nuevo que se abre ante mis ojos
una extraña sensación de que alguien me persigue
sin decir su nombre
ni mostrar su rostro;
miro el vuelo renegrido de esta noche interminable
asfixiándome
encerrándome
amordazándome,
las convulsiones de dolor se van formando
un miedo que se cuela entre susurros
impuesto por las leyes del silencio
impidiéndome gritarte esta ansiedad
que no me deja en paz;
nunca supe lo que había entre nosotros
por eso sentía tanto miedo
como tú también nací para matar
y aprendí a expiar mis culpas
causando sufrimiento a los demás.
La felicidad es algo relativo
se puede ser feliz en el dolor causado
en el odio sentido
en el cotidiano encierro
al conformarnos mientras la vida misma
se escapa de las manos
para mantenerlo todo en su perfecto equilibrio
entre el caos y la agonía;
he recorrido los suburbios de la mente
un camino que no da señales de por dónde seguir
paredes coloreadas del blanco al gris, del gris al negro
entradas condenadas con candados y barrotes
ventanas cerradas que muestran un horizonte lejano
un sol ocultándose, vencido por la inercia de este ciclo permanente
donde él está estático siendo el centro de atención
y todos los demás giramos a su alrededor
alabándolo
envidiándolo
queriendo ser con él
un dios al que nada le importa
y mira al otro lado
cuando se muestra el dolor.
Intenté recuperar algo que no es mío
y nunca lo fue
y me asusta la esperanza
por eso siempre espero lo peor;
prefiero mirar con ojos ciegos
caminar tanteando,
tocando el suelo con mis pies descalzos
las flores de hielo que se quiebran al pisarse
por el peso muerto de mi alma;
cuando no existe un destino
y el camino se hace largo
la libertad ya no importa
porque está más allá de mi compresión…
Pero esto que siento es algo más
la distancia entre los dos se ha hecho inalcanzable
y ya no escucho el sonido de tu voz
ni veo esa sonrisa dañina que me dabas
antes de cerrar las cortinas
y entregarte a alguien más
mostrando ante mis ojos la silueta de dos cuerpos
moviéndose en completa armonía
lastimándose en perfecta sincronía
reducidos a un grito que se apaga
hasta dejar solamente jadeos y gemidos
cumpliendo su propósito
verter en el otro todo este resentimiento
por un poco de placer.
Me haz negado aunque sea la posibilidad del dolor
sin eso no me queda nada
cuando el sueño se hace pesadilla
y las ilusiones se vuelven fantasías
se nubla el juicio
las ganas enferman
mostrando una salida que se aleja
una esperanza que no se puede alcanzar,
el misterio de un alma que nació inmaculada
y poco a poco se va transfigurando
quedando mancillada
durmiendo sueños intranquilos
construyendo en espacios baldíos
una vaga idea de la vida
porque la vida es demasiado compleja
para ser hecha por un sólo dios.