Teo Moran
Poeta fiel al portal
Anidan sobre las yemas de sus dedos
los imposibles y los desencuentros
que abriga un versículo antiguo
en las divergencias de unas horas
descuidadas y derramadas en el mar.
En la melodía ininterrumpida
viven las proclamas de los enamorados,
porque vivir en secreto es morir
sobre el destino de aquellas olas
que en silencio alcanzarán la arena,
porque rogar en la abstinencia
es dar hasta el pecado que debilita
y nos hace unos simples mortales,
pero aún a día de hoy con las uñas
sigo cavando mi profunda tumba,
continúo esbozando el placer
de los amantes que tras el poema
siguen esperando el feliz encuentro,
porque bebo el néctar de cada letra
y sin embargo me siento sediento
en la inmensidad del oscuro universo,
en la partitura interminable del mar
que se agita en las yemas de sus dedos.
¿Qué serán de los alaridos íntimos
hoy que ya nada permanece inmutable?
¿Será la piel en los matices de su boca
una hoguera que arde en la locura?
¿Y por qué no sé vivir este instante
sin las cenizas etéreas de su recuerdo?
Anida en el aire el espíritu renovado
con los placeres más mundanos,
con las causas justas y perdidas
de dos palabras insoportables,
y es por ti que abrigo la esperanza,
como aquella hoja en el abismo
se obliga a volar mientras el fuego
la consume en las yemas de sus dedos.