Sibilina noche
que te metes en mi cama
susurrando como fantasmas,
y pintando de oscuro
lo que en el día es luz.
Quédate en la calle,
no avasalles mi casa
que la quiero blanca.
En cada rincón hay una lucecita clara
para que espanten tu cara negra.
Quédate en las sombras,
en las azoteas,
en los pensamientos
de quien te desea,
en los muslos cerrados
de las personas tercas.
No te quiero rondándome.
En mi cabeza no cabes,
hay brillantes colores
que surcan mis neuronas
con láser se seda.
Besos de mis días,
luces de las cosas,
rodearme fuerte,
abrázame siempre,
y no llames a la “Negra”
porque ella siempre ronda.
que te metes en mi cama
susurrando como fantasmas,
y pintando de oscuro
lo que en el día es luz.
Quédate en la calle,
no avasalles mi casa
que la quiero blanca.
En cada rincón hay una lucecita clara
para que espanten tu cara negra.
Quédate en las sombras,
en las azoteas,
en los pensamientos
de quien te desea,
en los muslos cerrados
de las personas tercas.
No te quiero rondándome.
En mi cabeza no cabes,
hay brillantes colores
que surcan mis neuronas
con láser se seda.
Besos de mis días,
luces de las cosas,
rodearme fuerte,
abrázame siempre,
y no llames a la “Negra”
porque ella siempre ronda.