Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Amar sin límites es llevar un lastre en el alma, una carga que pesa pero que a la vez te eleva. Es como llevar una estrella en el corazón, brillante y ardiente, que te ilumina y consume al mismo tiempo. Es vivir con el alma desnuda, expuesta a todos los vientos, a todas las tormentas, sin escudos ni murallas.
El amor sin límites es un océano inmenso donde navegas sin brújula, sin puerto seguro. Cada ola es una promesa de eternidad y un recordatorio de la fragilidad humana. Te pierdes en su inmensidad, te encuentras en su vastedad. No hay fronteras, no hay medidas, solo la profundidad infinita de un sentimiento que te llena y te vacía.
Es un canto eterno que resuena en tus entrañas, un eco que no se apaga, una melodía que acompaña cada paso. Amar sin límites es un fuego que arde sin cesar, un volcán que no conoce reposo. Te quema, te transforma, te renueva. Cada mirada, cada caricia, es un pacto silencioso, un compromiso eterno.
Es llevar en la piel la marca de cada abrazo, en el alma la huella de cada despedida. Amar sin límites es un acto de fe, un salto al vacío, un riesgo constante. Es perderse para encontrarse, es morir para renacer. Es la certeza de que en cada latido hay una historia, en cada suspiro una verdad.
Amar sin límites es aceptar la vulnerabilidad, abrazar el dolor como parte del camino, entender que la belleza reside en la imperfección. Es un viaje sin retorno, una aventura sin final. Es el peso de una promesa eterna, el lastre de un sentimiento puro y absoluto. Es la fuerza que te impulsa y el ancla que te detiene. Es la contradicción perfecta, la paradoja sublime de amar sin límites.
El amor sin límites es un océano inmenso donde navegas sin brújula, sin puerto seguro. Cada ola es una promesa de eternidad y un recordatorio de la fragilidad humana. Te pierdes en su inmensidad, te encuentras en su vastedad. No hay fronteras, no hay medidas, solo la profundidad infinita de un sentimiento que te llena y te vacía.
Es un canto eterno que resuena en tus entrañas, un eco que no se apaga, una melodía que acompaña cada paso. Amar sin límites es un fuego que arde sin cesar, un volcán que no conoce reposo. Te quema, te transforma, te renueva. Cada mirada, cada caricia, es un pacto silencioso, un compromiso eterno.
Es llevar en la piel la marca de cada abrazo, en el alma la huella de cada despedida. Amar sin límites es un acto de fe, un salto al vacío, un riesgo constante. Es perderse para encontrarse, es morir para renacer. Es la certeza de que en cada latido hay una historia, en cada suspiro una verdad.
Amar sin límites es aceptar la vulnerabilidad, abrazar el dolor como parte del camino, entender que la belleza reside en la imperfección. Es un viaje sin retorno, una aventura sin final. Es el peso de una promesa eterna, el lastre de un sentimiento puro y absoluto. Es la fuerza que te impulsa y el ancla que te detiene. Es la contradicción perfecta, la paradoja sublime de amar sin límites.