Enjoy the silence
Poeta recién llegado
Cinco dedos, sólo cinco
y ni una garra mutante,
un cerebro con raíces
ni un simposio de Shamanes.
Ya ves, no estoy loco,
no soy Cosmos, ni Harapo;
inmensa esfera de piedra,
ni cataclismo de trapo.
Pero sí soy un erizo,
un felino de la calma,
escorpión que resucita,
fotosíntesis del alma.
No frontispicio del engaño
ni frigidez consumista,
fuerza oculta de lo brusco
ni destello que alucina.
Pero sí soy transeúnte
de un sector hoy olvidado,
acosado por el Diezmo,
donde viven mis Hermanos.
De rocío hereditario,
de ilusiones que iluminan,
de inmutables manantiales,
de un Pueblo que no olvida.
De lesiones siempre impunes,
Hemorragias que germinan,
de incógnitas que unen:
es mi América Latina.
y ni una garra mutante,
un cerebro con raíces
ni un simposio de Shamanes.
Ya ves, no estoy loco,
no soy Cosmos, ni Harapo;
inmensa esfera de piedra,
ni cataclismo de trapo.
Pero sí soy un erizo,
un felino de la calma,
escorpión que resucita,
fotosíntesis del alma.
No frontispicio del engaño
ni frigidez consumista,
fuerza oculta de lo brusco
ni destello que alucina.
Pero sí soy transeúnte
de un sector hoy olvidado,
acosado por el Diezmo,
donde viven mis Hermanos.
De rocío hereditario,
de ilusiones que iluminan,
de inmutables manantiales,
de un Pueblo que no olvida.
De lesiones siempre impunes,
Hemorragias que germinan,
de incógnitas que unen:
es mi América Latina.