Roibert Soto
Poeta recién llegado
En una cara triste, una lágrima se asoma, al despertar un triste sonar de una rosa. No sé quién soy para creerlo, ni quién para juzgarte.
Y lo que más me ha costado en esta vida, es tratar de amarte.
Aunque estés lejos de mí y tu alma ya no esté aquí, quiero que siempre sepas que siempre estaré para ti.
Aunque estés en el cielo y ya no estés aquí, recuerda que mi amor por ti nunca encontrará fin.
Y lo que más me ha costado en esta vida, es tratar de amarte.
Aunque estés lejos de mí y tu alma ya no esté aquí, quiero que siempre sepas que siempre estaré para ti.
Aunque estés en el cielo y ya no estés aquí, recuerda que mi amor por ti nunca encontrará fin.