Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Leyendas circenses
Había una vez un pueblo cercano
en donde no se escuchaban gritos al dormir.
Siestas después del almuerzo,
muchas trenzas y canastas,
era un lugar feliz.
Jugaban niños en tiradores al ahorcado,
peligraban al escuchar el tren pasar.
Todo era amor maternal.
Hasta que un día llego el sonido al valle,
dos fuertes campanadas nos llamaban a velar.
La vida daba comienzo.
Un suicidio de celebraba,
de luto se vestia la inocencia y su niñez.
Relámpagos y ventiscas
enfriaban ahora los hogares
donde una vez pájaros cantaron sus villancicos.
Las hojas de araucarias sucumbían ante la ebriedad,
la gente se amontonaba en las copas
peleando por las semillas del capital.
La mentira circundaba los alrededores
en bellezas ninfas echadas a perder.
Los frutos y sus gusanos,
repugnancia sobre el edén.
La madurez no llegaba aún
y los sueños se acongojaban en cofres sin recuerdos.
Ambiguo el miedo se pasea,
idolatrada la belleza se busca,
desesperado una madre reina se anhela.
Parado bajo la lluvia
empapado de elecciones,
diarios escalofriantes y una lámpara de caña
acompañan la soledad del desenlace.
Había una vez un pueblo cercano
en donde no se escuchaban gritos al dormir.
Siestas después del almuerzo,
muchas trenzas y canastas,
era un lugar feliz.
Jugaban niños en tiradores al ahorcado,
peligraban al escuchar el tren pasar.
Todo era amor maternal.
Hasta que un día llego el sonido al valle,
dos fuertes campanadas nos llamaban a velar.
La vida daba comienzo.
Un suicidio de celebraba,
de luto se vestia la inocencia y su niñez.
Relámpagos y ventiscas
enfriaban ahora los hogares
donde una vez pájaros cantaron sus villancicos.
Las hojas de araucarias sucumbían ante la ebriedad,
la gente se amontonaba en las copas
peleando por las semillas del capital.
La mentira circundaba los alrededores
en bellezas ninfas echadas a perder.
Los frutos y sus gusanos,
repugnancia sobre el edén.
La madurez no llegaba aún
y los sueños se acongojaban en cofres sin recuerdos.
Ambiguo el miedo se pasea,
idolatrada la belleza se busca,
desesperado una madre reina se anhela.
Parado bajo la lluvia
empapado de elecciones,
diarios escalofriantes y una lámpara de caña
acompañan la soledad del desenlace.