Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
“Quisiera ver la luna
callada del que duerme
la soledad de piedra
de esa otra Biblos que es la muerte.”
Giovanni Quessep
Del libro del encantado pagina 46.
Al leer a Giovanni Quessep
entro a un jardín que se abre
a la noche más larga: el tiempo.
Un jardín donde los espejos cantan
los secretos de las almas de los hombres.
En lo mas íntimo palpitan reminiscencias
de una Biblos antiquísima,
salpicada de templos fenicios;
pero cuyos detalles
la memoria es incapaz de asir.
Aparece la premonición que la vida pasa
por una época exiliada de los años.
En el cielo hay naves
calafateadas con resina de cedro,
que recorren las eras
y en ocasiones también los sueños.
Empiezo a persuadirme
de que la existencia es una fábula
flotando en las sombras;
donde viven los duendes
y fantasmas que vienen
del polvo de los cementerios.
Entro al país de la magia
¿Acaso del absurdo?
Y las escenas de la vida
desfilan como una farsa,
que aspiraba a ser tragedia
al occidente del Ponto Euxinus,
y se metamorfoseo en comedia.
Quimeras.
Ilusiones de humo,
recorren la imaginación.
Nos invitan a transitar un camino
empedrado con escombros de anhelos.
Al final está la entrada de un castillo
habitado por hadas buenas.
Empero al pasar el umbral
solo existe un abismo.
Emprendemos el camino de regreso,
la senda se ha transformado en un laberinto
con una sola salida.
Pasamos la vida buscándola.
Finalmente encontramos esa salida
y ahí está Osiris esperándonos....
22 Enero del 2010.
30 Diciembre del 2009
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