Señorita Avellaneda
Poeta recién llegado
Había usado su tiempo en todo, en todo lo que quería -pensó, y no pudo resistir largar una carcajada con un dejo de altanería...
Un tiempo que transcurrió entre libros y vinos, entre pensarse y re-pensarse...
Lo malgastó/ biengastó a su antojo, cuando sus agujas anunciaban reír ella reía, cuando el río aumentaba su cause ella no dudaba de sumergir su alma en las aguas turbias y desoladas.
Escribió poemas, rompió promesas, persiguió sus sueños...
Su tiempo, sus horas, sus pausas...
Mientras, el mundo exterior le cantaba melodías indiferentes a sus oídos, ya nada importaba, nada más que ella y su interior, su libertad y su cautiverio.
Y se alejó, de los rostros que en su silencio más profundo, llamaba...
Y recordó, que el sentimiento no se piensa y que el otro nunca viene
Porque no se lo deja entrar.
Un tiempo que transcurrió entre libros y vinos, entre pensarse y re-pensarse...
Lo malgastó/ biengastó a su antojo, cuando sus agujas anunciaban reír ella reía, cuando el río aumentaba su cause ella no dudaba de sumergir su alma en las aguas turbias y desoladas.
Escribió poemas, rompió promesas, persiguió sus sueños...
Su tiempo, sus horas, sus pausas...
Mientras, el mundo exterior le cantaba melodías indiferentes a sus oídos, ya nada importaba, nada más que ella y su interior, su libertad y su cautiverio.
Y se alejó, de los rostros que en su silencio más profundo, llamaba...
Y recordó, que el sentimiento no se piensa y que el otro nunca viene
Porque no se lo deja entrar.