Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
sé que estoy viviendo en la linde
que divide tu mirada que me llega
buena y calma y en la parte más
cabrona del cerebro que se pierde
fácil entre humo,
entre verbos,
entre motivo engañosos que supuestamente
nunca pierden la razón,
sé que me he quedado preso de todas las batalla
de una sola tarde cuando cuerpo a cama
y sin trincheras nos dimos lo que dimos
sin tregua ni armisticio
una cuarta arriba de la almohada
y una cuarta debajo del lábaro blanco
que fungía como sábana,
sé que son cosas que pasan aún cuando
en la mesa se haya puesto previamente la baraja,
sé que un impulso lleva a otro
y luego el otro no sabe decir por qué
las cosas pasan como pasan,
sé que acariciaste las costras de mi alma
y en las cicatrices te entretuviste mirándolas
como fracasos y no como medallas
como en realidad debiste,
sé que estoy viviendo en la parte irracional
de tu momento
y por descuido me he anidado en tu mirada
de esperanza
en donde, lo siento, ya no puedo navegar con calma.
Due 16.2.11 en una tarde donde la luna se ha sentido valiente y valiéndole muy poco los prejuicios y las habladurías se asoma desde muy temprano con su capa de verdad azul celeste, con su vestido de noche algo vetusto y con un jirón en el dobles que la hace verse un poquito no tan llena.
que divide tu mirada que me llega
buena y calma y en la parte más
cabrona del cerebro que se pierde
fácil entre humo,
entre verbos,
entre motivo engañosos que supuestamente
nunca pierden la razón,
sé que me he quedado preso de todas las batalla
de una sola tarde cuando cuerpo a cama
y sin trincheras nos dimos lo que dimos
sin tregua ni armisticio
una cuarta arriba de la almohada
y una cuarta debajo del lábaro blanco
que fungía como sábana,
sé que son cosas que pasan aún cuando
en la mesa se haya puesto previamente la baraja,
sé que un impulso lleva a otro
y luego el otro no sabe decir por qué
las cosas pasan como pasan,
sé que acariciaste las costras de mi alma
y en las cicatrices te entretuviste mirándolas
como fracasos y no como medallas
como en realidad debiste,
sé que estoy viviendo en la parte irracional
de tu momento
y por descuido me he anidado en tu mirada
de esperanza
en donde, lo siento, ya no puedo navegar con calma.
Due 16.2.11 en una tarde donde la luna se ha sentido valiente y valiéndole muy poco los prejuicios y las habladurías se asoma desde muy temprano con su capa de verdad azul celeste, con su vestido de noche algo vetusto y con un jirón en el dobles que la hace verse un poquito no tan llena.
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