Linternas en la nieve (En agradecimiento a Nommo)

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
No sé qué decir.
No sé qué hacer.
Pero mi boca y mis manos forman parte del juego.
No sé quién soy.
No sé dónde estoy.
Pero todos pueden llamarme por mi nombre, y a un módico precio.
No sé adónde voy.
No sé de dónde vengo.
Pero tomo distancia sin moverme del sitio.

En verdad, eso de las emociones no lo tengo muy controlado.
Control, igual a aburrimiento.
Sé que el estilo de vida que llevo, es por no joder a los demás.
Incluso por intentar complacerlos a tod@s.
¡No puedes con ello, Ricardo!

No sé si es cuestión de poder,
pero fui capaz de enamorarme unas pocas veces.

He sido muy duro conmigo.
Escribir sin directas o indirectas o sin sarcasmo o ironías es una tarea pendiente para mí.
Incluso sin sentencias o aforismos.
Quería en verdad que palpasen mi agónica realidad.
Que me liberasen de ella.

Pero ahora he decidido adaptarme a la poesía.
No quiero volver a aquella inmundicia.

¡A mi poesía le faltaba un mundo de verdades!
 
No sé qué decir.
No sé qué hacer.
Pero mi boca y mis manos forman parte del juego.
No sé quién soy.
No sé dónde estoy.
Pero todos pueden llamarme por mi nombre, y a un módico precio.
No sé adónde voy.
No sé de dónde vengo.
Pero tomo distancia sin moverme del sitio.

En verdad, eso de las emociones no lo tengo muy controlado.
Control, igual a aburrimiento.
Sé que el estilo de vida que llevo, es por no joder a los demás.
Incluso por intentar complacerlos a tod@s.
¡No puedes con ello, Ricardo!

No sé si es cuestión de poder,
pero fui capaz de enamorarme unas pocas veces.

He sido muy duro conmigo.
Escribir sin directas o indirectas o sin sarcasmo o ironías es una tarea pendiente para mí.
Incluso sin sentencias o aforismos.
Quería en verdad que palpasen mi agónica realidad.
Que me liberasen de ella.

Pero ahora he decidido adaptarme a la poesía.
No quiero volver a aquella inmundicia.

¡A mi poesía le faltaba un mundo de verdades!
¡Bienvenido amigo de letras sueltas!
 
Sí, en efecto...
A veces, un clavo saca a otro clavo.
Entonces, emplear mano dura, no siempre vale.
Porque es cuestión de pericia. Maña, veteranía...


Pero sí, Ricardo, en algunos poemas, estabas sonámbulo.
Es decir, el Ego te ha manipulado, en numerosas ocasiones.
Porque tú querías aparentar algo que, en Realidad, no eres.
En Realidad, no tienes un refugio.
En Realidad, tú no puedes escapar del Amor.


Y tarde o temprano, caerás en el mismo saco, que Antonio Banderas, Luis Tósar, Gerard Depardiéu, Hergé, Goszinny y Uderzo, JAN o Francisco Ibáñez. Es eso: ¡ Gozar ! Pero haciendo lo que se te da bien, y aunque otros no comulguen con tu estilo. Aunque otros no quieran ver tus películas, o leer tus cómic. Eso no importa tanto, como que tu obra, finalmente llegue a los lectores. Y a los espectadores. Pero no a todos, sino quizá, a los que comparten contigo, rasgos de dentro del abanico de rasgos, que pueden ser un millón. O diez millones. ¿ Sabes ?


Si crees que todos los restaurantes chinos tienen éxito, te diré que será por paciencia, maña, pericia y también, ¡ Claro ! Fieles. Fidelicemos al cliente, para que no se nos escape. Fidelicemos. No le demos escobazos, como en el tren de la bruja.
 
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