ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Llorona"
Érase un vez en aquellos oscuros días donde por la noche
el viento lloraba y los lobos aullaban de sentimiento.
Una joven de pureza en el alma vivía tranquilamente en el
campo donde trabajaba de sirvienta en una hacienda.
Dicen que la joven incrédula en los quehaceres del amor
cayó rendida en las palabras lindas de un joven rico.
Ella era feliz con su romance de novela escondido tras esas
praderas.
Del fruto de aquel amor nacieron tres niños que vivían en el
olvido y escondidos de toda comunidad.
Con el tiempo la jovencita ya convertida en un gran mujer
exigió a su amante algo formal.
Pero él con miedo del que dirán huyo de esa Hacienda y
se caso con una mujer de su clase y roce social.
Ante tal acontecimiento y viéndose ofendida la joven campesina
tomo a los tres hijos en la madrugada y los arrojo al río.
Después enloqueció queriéndolos encontrar y murió también
ahogada en ese lugar en un ataque de ansiedad.
Dicen los ancianos que su alma no descansa y que cada noche
regresa llorando y gimiendo en busca de sus hijos a los cuales
nunca encontrara.
La noche es bella hasta que se rompe el silencio y se escucha
el grito de hay mis hijos, hay mis hijos y solo se ve una silueta
delgada vestida de blanco flotando sobre el río penando en la
eternidad.
Cuento popular
Érase un vez en aquellos oscuros días donde por la noche
el viento lloraba y los lobos aullaban de sentimiento.
Una joven de pureza en el alma vivía tranquilamente en el
campo donde trabajaba de sirvienta en una hacienda.
Dicen que la joven incrédula en los quehaceres del amor
cayó rendida en las palabras lindas de un joven rico.
Ella era feliz con su romance de novela escondido tras esas
praderas.
Del fruto de aquel amor nacieron tres niños que vivían en el
olvido y escondidos de toda comunidad.
Con el tiempo la jovencita ya convertida en un gran mujer
exigió a su amante algo formal.
Pero él con miedo del que dirán huyo de esa Hacienda y
se caso con una mujer de su clase y roce social.
Ante tal acontecimiento y viéndose ofendida la joven campesina
tomo a los tres hijos en la madrugada y los arrojo al río.
Después enloqueció queriéndolos encontrar y murió también
ahogada en ese lugar en un ataque de ansiedad.
Dicen los ancianos que su alma no descansa y que cada noche
regresa llorando y gimiendo en busca de sus hijos a los cuales
nunca encontrara.
La noche es bella hasta que se rompe el silencio y se escucha
el grito de hay mis hijos, hay mis hijos y solo se ve una silueta
delgada vestida de blanco flotando sobre el río penando en la
eternidad.
Cuento popular