Seisen
Poeta adicto al portal
Llovizna.
Ya no puedo navegar
por los mares de la vida,
es un trago de amargura
cada vez que veo pasar
a las aves en su cielo
sin permitirse un pesar.
Sobrevuelo las locuras,
momentos en que la pluma
solía plasmar los versos
que fluían de mi alma,
sin emitir los lamentos.
Malos vientos estallaron
como vidrios quebradizos;
soy un poema ya muerto
producto de advenedizos…
¡Si todo parece cuento!
Busco la calma exquisita;
las flores del paraíso;
la fruta de la ternura
que acaricie mis latidos;
busco estrellas en el mar
cuando se miran y brillan,
ondulando en las mareas
como llovizna de esquirlas.
No hay un sólo corazón
que entienda;
no hay ninguna razón,
alguna que parezca
cuerda.
Soy lo que soy…
Amante de una contienda.
Soy la luz, la oscuridad,
la nave que naufragó
sin llegar hasta alta mar.
Ya no puedo navegar
por los mares de la vida,
es un trago de amargura
cada vez que veo pasar
a las aves en su cielo
sin permitirse un pesar.
Sobrevuelo las locuras,
momentos en que la pluma
solía plasmar los versos
que fluían de mi alma,
sin emitir los lamentos.
Malos vientos estallaron
como vidrios quebradizos;
soy un poema ya muerto
producto de advenedizos…
¡Si todo parece cuento!
Busco la calma exquisita;
las flores del paraíso;
la fruta de la ternura
que acaricie mis latidos;
busco estrellas en el mar
cuando se miran y brillan,
ondulando en las mareas
como llovizna de esquirlas.
No hay un sólo corazón
que entienda;
no hay ninguna razón,
alguna que parezca
cuerda.
Soy lo que soy…
Amante de una contienda.
Soy la luz, la oscuridad,
la nave que naufragó
sin llegar hasta alta mar.