Sueño roto
Poeta recién llegado
Lluvia de mayo
[FONT="] El chaparrón me pilló desprevenida en plena calle. Ni siquiera intenté correr. La jaba dejó de pesar en la mano y caminé despacio sin sentir la lluvia.
El olor de mayo... de otro mayo, tan cercano y tan distante...
No sentíamos el frío del agua en nuestros cuerpos, porque estaban saturados de caricias tibias, y un torrente de amor desbordaba en las miradas. Caminábamos lentamente, sonriendo con malicia cuando divisábamos algún mirón detrás de las persianas entornadas.
Todo era bello entonces, hasta los gorriones se hacían el amor bajo la llovizna fuerte, o al amparo de los almendros, y nosotros los mirábamos envidiando su libertad...
De pronto, una voz me sobresalta:
-¡Oye mi'ja!...¿Te quieres poner bonita con las primeras aguas de mayo?
Es María, mi vecina, que desde su portal, jaranea conmigo.
-¡Que va, vieja, ya estas aguas a mí lo único que me dan es gripe!- Le respondo riendo con desenfado. De no ser por ella, paso de largo, inmersa en el ayer. Entro a mi casa, ojalá hubiera alguien, porque apenas cierro la puerta, retomo el curso de mis pensamientos. Y aquí estoy, pegada a la ventana, mirando caer la lluvia, y preguntándome hasta cuándo... [FONT="]¡Hasta cuándo!, mayo me seguirá trayendo tu recuerdo...
[FONT="] El chaparrón me pilló desprevenida en plena calle. Ni siquiera intenté correr. La jaba dejó de pesar en la mano y caminé despacio sin sentir la lluvia.
El olor de mayo... de otro mayo, tan cercano y tan distante...
No sentíamos el frío del agua en nuestros cuerpos, porque estaban saturados de caricias tibias, y un torrente de amor desbordaba en las miradas. Caminábamos lentamente, sonriendo con malicia cuando divisábamos algún mirón detrás de las persianas entornadas.
Todo era bello entonces, hasta los gorriones se hacían el amor bajo la llovizna fuerte, o al amparo de los almendros, y nosotros los mirábamos envidiando su libertad...
De pronto, una voz me sobresalta:
-¡Oye mi'ja!...¿Te quieres poner bonita con las primeras aguas de mayo?
Es María, mi vecina, que desde su portal, jaranea conmigo.
-¡Que va, vieja, ya estas aguas a mí lo único que me dan es gripe!- Le respondo riendo con desenfado. De no ser por ella, paso de largo, inmersa en el ayer. Entro a mi casa, ojalá hubiera alguien, porque apenas cierro la puerta, retomo el curso de mis pensamientos. Y aquí estoy, pegada a la ventana, mirando caer la lluvia, y preguntándome hasta cuándo... [FONT="]¡Hasta cuándo!, mayo me seguirá trayendo tu recuerdo...