Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abrazo sin pudor al Dios que vive
perenne a cada paso del sendero,
alegre donde el pan del panadero
se inviste de Verdad cuando recibe
la fuerza colosal que nos concibe
gigantes en un mundo chico y fiero;
chiquillos enlodando por entero
el agua que tomamos del aljibe.
Lo abrazo porque así lo han decidido
el fuego de mi piel, su piel ardiente
y el modo de sentirlo en lo vivido
haciéndose del todo convincente,
inmenso, personal y presentido,
eterno, primordial y concluyente.
perenne a cada paso del sendero,
alegre donde el pan del panadero
se inviste de Verdad cuando recibe
la fuerza colosal que nos concibe
gigantes en un mundo chico y fiero;
chiquillos enlodando por entero
el agua que tomamos del aljibe.
Lo abrazo porque así lo han decidido
el fuego de mi piel, su piel ardiente
y el modo de sentirlo en lo vivido
haciéndose del todo convincente,
inmenso, personal y presentido,
eterno, primordial y concluyente.