Xavier Taboada
Poeta asiduo al portal
La tarde cae,
el sol se acuesta,
se posa sobre la tierra
cual guerrero cansado
después de la contienda.
Mientras en los campos
fallecen los hombres
terminada la batalla,
cuando las fuerzas y los sueños se marchan
se refugian en el lugar más distante
donde la maldad no los aseche,
en el agujero más pequeño y silencioso
de un apacible lugar
donde seguros de tortuosas humillaciones
puedan bajito llorar,
de manera casi imperceptible,
sollozo inaudible.
Y que deberíamos pensar de los valientes
que aún con pocas fibras de su humanidad
se atreven a luchar.
Que podríamos decir de ellos
¿Qué son valientes? o que son estúpido
quizás locos, incoherentes de la vida,
resignados de corazón
que batallan porque ya no tiene
nada más que les puedan quitar.
Locos o héroes
nadie lo sabrá,
lo único cierto en ellos
es que nunca se rendirán,
porque tienen corazón de caballero,
inquebrantables del alma,
tienen su propio código de honor,
pueden cambiar inclusive las estrellas,
son corazón de león,
porque ellos poseen el código
el código del campeón.
Inmago