Lo eterno es, sin razón ni movimiento,
no espera, no se oculta, no se ofrece;
permanece sin tiempo ni argumento,
en lo que fue, en lo que será, y parece.
La vida es quien lo nombra y lo persigue,
mas cuando acaba, cesa su ambición;
la llama que en la sombra se mitigue
no teme ya la vasta disolución.
Lo inefable es un límite del alma,
aquello que sentimos sin decir,
la forma sin contorno y sin la calma
de un verbo que no sabe definir.
No es que no sea, no es que se nos niegue,
es que su ser no cabe en lo que es breve.
no espera, no se oculta, no se ofrece;
permanece sin tiempo ni argumento,
en lo que fue, en lo que será, y parece.
La vida es quien lo nombra y lo persigue,
mas cuando acaba, cesa su ambición;
la llama que en la sombra se mitigue
no teme ya la vasta disolución.
Lo inefable es un límite del alma,
aquello que sentimos sin decir,
la forma sin contorno y sin la calma
de un verbo que no sabe definir.
No es que no sea, no es que se nos niegue,
es que su ser no cabe en lo que es breve.