macayos
Poeta adicto al portal
Si bien la vida nos asusta con sus penas naturales no buscadas,
dejemos de hablar de ellas pues cuando vengan, el escudo feroz
de nuestro amor nos protejerà. Hablemos mas bien de nuestro
cariño, que es lo que en enormes cantidades vamos fecundando
para que en el futuro nos asista con sus virtudes. Disfrutemos
de este magnìfico presente tan propicio para nuestra dicha,
que nos empuja hacia un porvenir juntos, tan deseado y merecido.
Recuerdo aquellos paseos iniciales por los caminos del deseo, en
los que vislumbràbamos este porvenir lleno de promesas, que hoy
dia estan a la vuelta de la esquina. Ojalà que pronto el indulto
celestial nos llegue para que podamos desprendernos definitivamente
de esta larga y desventurada espera que el mundo materialista nos
impone con sus reglas y sus leyes ignorantes de los tiempos del amor.
Pensemos en la divina decisiòn que habremos pronto de efectivizar:
unirnos ante Dios para juntos vivir la dicha total, gozada en toda su
intensidad y sin prohibiciones sociales estùpidas.
dejemos de hablar de ellas pues cuando vengan, el escudo feroz
de nuestro amor nos protejerà. Hablemos mas bien de nuestro
cariño, que es lo que en enormes cantidades vamos fecundando
para que en el futuro nos asista con sus virtudes. Disfrutemos
de este magnìfico presente tan propicio para nuestra dicha,
que nos empuja hacia un porvenir juntos, tan deseado y merecido.
Recuerdo aquellos paseos iniciales por los caminos del deseo, en
los que vislumbràbamos este porvenir lleno de promesas, que hoy
dia estan a la vuelta de la esquina. Ojalà que pronto el indulto
celestial nos llegue para que podamos desprendernos definitivamente
de esta larga y desventurada espera que el mundo materialista nos
impone con sus reglas y sus leyes ignorantes de los tiempos del amor.
Pensemos en la divina decisiòn que habremos pronto de efectivizar:
unirnos ante Dios para juntos vivir la dicha total, gozada en toda su
intensidad y sin prohibiciones sociales estùpidas.
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