Infame
Poeta recién llegado
Sabes que has tocado fondo cuando subes a un tren y, al mismo tiempo, deseas que descarrile.
Cuando miras a la gente y no sientes nada, solo asco; ilumina su rostro el reflejo de la pantalla del teléfono móvil, en el vagón suena reguetón que escuchan dos chicas que te parecerían guapas si esa no fuera su única preocupación, a las que solo les han dicho “Te quiero” a través de una pantalla. Caminas entre asientos buscando el tuyo y todos te parecen igual de vacíos. Tu no querías estar vacío.
Lo sabes, también, cuando la mujer de tu vida no sabe cómo deshacerse de ti porque es más cobarde que tú. Cuando no confía en ti ni tu propia madre. Cuando sabes que cualquier día de estos aparecerás tirado en cualquier cuneta, o en un callejón con una cuchillada, o a la vera de algún dique y sabes que a alguien le importará encontrarte, pero a ti no te importa una mierda quedarte ahí. Y lloras. Lloras porque te importa una mierda quedarte ahí. Y ya no lloras por otra cosa que no seas tu. Y eso te hace llorar mas.
Cuando la rabia es lo único que te hace salir de la pena. Ruges, en silencio, inmóvil, ruges entero.
Cuando ya no devuelves los golpes, cuando te dejas golpear y te arrastras a por más, rugiendo. Porque siempre vas a rugir.
Cuando solo eres libre dentro del fango, cuando te sumerges en él hasta no ser mas que fango y entonces te sientes libre.
Cuando asumes los errores de todos menos los tuyos.
En ese momento, amigo mío, has llegado a lo mas hondo.
Bienvenido.
Cuando miras a la gente y no sientes nada, solo asco; ilumina su rostro el reflejo de la pantalla del teléfono móvil, en el vagón suena reguetón que escuchan dos chicas que te parecerían guapas si esa no fuera su única preocupación, a las que solo les han dicho “Te quiero” a través de una pantalla. Caminas entre asientos buscando el tuyo y todos te parecen igual de vacíos. Tu no querías estar vacío.
Lo sabes, también, cuando la mujer de tu vida no sabe cómo deshacerse de ti porque es más cobarde que tú. Cuando no confía en ti ni tu propia madre. Cuando sabes que cualquier día de estos aparecerás tirado en cualquier cuneta, o en un callejón con una cuchillada, o a la vera de algún dique y sabes que a alguien le importará encontrarte, pero a ti no te importa una mierda quedarte ahí. Y lloras. Lloras porque te importa una mierda quedarte ahí. Y ya no lloras por otra cosa que no seas tu. Y eso te hace llorar mas.
Cuando la rabia es lo único que te hace salir de la pena. Ruges, en silencio, inmóvil, ruges entero.
Cuando ya no devuelves los golpes, cuando te dejas golpear y te arrastras a por más, rugiendo. Porque siempre vas a rugir.
Cuando solo eres libre dentro del fango, cuando te sumerges en él hasta no ser mas que fango y entonces te sientes libre.
Cuando asumes los errores de todos menos los tuyos.
En ese momento, amigo mío, has llegado a lo mas hondo.
Bienvenido.