Cuentista
Silencio, un cuento.
Como cualquier otro mortal, soy asiduo indispensable a los grandes almacenes. Observo, comparo, ¡Compro! Ahora mismo, sujeto un hacha de precioso mango barnizado, y hoja finamente afilada de un generoso espesor. Todo ello por un módico precio de oferta de lanzamiento que no he podido resistir. Y como siempre, el dichoso gusanillo en el estómago que a todos nos emerge cuando compramos algo nuevo. ¡Qué nervios! Hay tanta gente de tierno corte, tanta muchedumbre donde poder elegir. ¡Estoy ansioso por estrenarla!