Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ana,
tus ojos negros finos
miran el horizonte de la juventud.
Ese limite casi sideral
que embarga la sonrisa
con la tristeza de la emancipación.
Tus ojos negros finos
me hablan en palabras de noche,
como las copas de vino que bebimos juntas
en la inocencia
hasta hacernos culpables.
Tus caderas suaves,
llenaron los espacios vacíos de mi triste poema,
convirtiendo el remanso de la pintura del cristal
en aguas que de entre las dos
brotaron.
Tus senos,
recién salidos de la blusa,
figuraban en labios lirios
de jóvenes inquietas,
y a su vez,
melancólicas lejanías
de lo que no debió pasar,
pero sucedió.
tus ojos negros finos
miran el horizonte de la juventud.
Ese limite casi sideral
que embarga la sonrisa
con la tristeza de la emancipación.
Tus ojos negros finos
me hablan en palabras de noche,
como las copas de vino que bebimos juntas
en la inocencia
hasta hacernos culpables.
Tus caderas suaves,
llenaron los espacios vacíos de mi triste poema,
convirtiendo el remanso de la pintura del cristal
en aguas que de entre las dos
brotaron.
Tus senos,
recién salidos de la blusa,
figuraban en labios lirios
de jóvenes inquietas,
y a su vez,
melancólicas lejanías
de lo que no debió pasar,
pero sucedió.