Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Loco por el mundo
Lo que digo es para sordos,
y lo que escribo mírenlo
con los ojos de los ciegos;
no interpreten la conciencia,
nunca ésta interpretó
lo que el ser de somnolencia
de la sal mal aprendió.
Los somníferos del arte,
cuando duermen artesanos,
dejan sueños de la parte
que en la crítica cargamos.
No critiques la locura
si no sabes estar loco,
más te vale en la cordura
criticar del cuerdo un poco,
si te pica y estornudas
sobre escritos con tu moco.
Guárdate del comentario
si no entiendes el sentido;
excepción si mago eres,
y en tu magia, atrevido,
bien comentas lo que debes
sin la cera de tu oído.
Cuando hables, si las mides,
las más grandes son los males,
si midiéndolas no pides,
la medida a los mortales
que contándolas las viven.
Te deseo la locura
que feliz serás en ella,
si la gracia siendo bella
hace honor a su hermosura.
La cordura no te engañe
con su solitaria ciencia,
pues el cuerdo nunca sabe,
si está loco de carencia.
Como un loco veo el mundo
loco, loco, tan loco,
que loco por el mundo
no me vi en el mundo loco.
Tan rojo estaba dios,
tan encarnado el hijo,
que sonroja hasta la sangre
cuando erecto apunta fijo,
con la parte que es el glande
hacia arriba y por pijo.
Lo que digo es para sordos,
y lo que escribo mírenlo
con los ojos de los ciegos;
no interpreten la conciencia,
nunca ésta interpretó
lo que el ser de somnolencia
de la sal mal aprendió.
Los somníferos del arte,
cuando duermen artesanos,
dejan sueños de la parte
que en la crítica cargamos.
No critiques la locura
si no sabes estar loco,
más te vale en la cordura
criticar del cuerdo un poco,
si te pica y estornudas
sobre escritos con tu moco.
Guárdate del comentario
si no entiendes el sentido;
excepción si mago eres,
y en tu magia, atrevido,
bien comentas lo que debes
sin la cera de tu oído.
Cuando hables, si las mides,
las más grandes son los males,
si midiéndolas no pides,
la medida a los mortales
que contándolas las viven.
Te deseo la locura
que feliz serás en ella,
si la gracia siendo bella
hace honor a su hermosura.
La cordura no te engañe
con su solitaria ciencia,
pues el cuerdo nunca sabe,
si está loco de carencia.
Como un loco veo el mundo
loco, loco, tan loco,
que loco por el mundo
no me vi en el mundo loco.
Tan rojo estaba dios,
tan encarnado el hijo,
que sonroja hasta la sangre
cuando erecto apunta fijo,
con la parte que es el glande
hacia arriba y por pijo.