Los árboles
son los hermanos verdes que nos cuidan,
pulmones de la tierra
que se achican al conjuro
del egoísmo y la avaricia,
como los padres se entregan
sombra y savia que llevan en su seno
miles de vidas, micros o macros
que caminan, se acuentan
viven o buscan su tronco
como refugio de los vientos
de las tormentas y del olvido.
Cantan para alegrarnos
silbidos de esperanzas
y agitan sus trajes de hojas
armonizando nuestras derrotas
lloran como los hombres
lamentando sus heridas
y nos sirve de cuna
para el nacimiento o la muerte.
De su blanca carne
están llenos los anaqueles
y en ellos está ceñida
la historia de las razas
en cánticos de juglares
o del sencillo errabundo
que hace huellas a su paso
y su palabra castigada.
Podría decir mil cosas
con amor por los hermanos árboles
y solo merezco de ellos
su sombra ante mi morada.
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Ay, lo que hace la poesía-
Gracias por tu aporte.
Mi sonrisa y mi paz-