Los huesos aprensivos

marquelo

Negrito villero
No conducí hacia ningún lado. Los dedos se cortaron entre sí
hubo una manipulación tardía del ojo en la rampa
los atardeceres azularon
junto con el Sol hasta la extenuación atlética de la espalda

Debí imaginar la torpeza del ruido en las puertas
mi fuga era inminente mi locura tardía mi conmiseración por lo fatuo
ardía]

El suelo rojizo de carne
las plantas ahogadas en sus copas

corrtejo de paredes en un punto fijo

Soledad ebria / sombra desmayada.
La guerra de uno en fotografías de uno mismo.


Mi nombrre visita a la araña

¡ Vuelva mañana !

Hay aseo de silencio

 

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