Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los humos van al cielo
Esta mañana desperté de puro muerto
y me fumaron los que al vicio de la lumbre
le dan fuego con los incendios de costumbre
que hacen humos del esquelético concierto.
Esta mañana la ceniza araba
en todo el aire que respira el hombre;
de mi esqueleto pobre, ni que daba,
el santo polvo que creó su nombre.
Fumando un puro lo divino andaba
por esos cielos de continuo celo,
donde te fuman por tener el pelo
como el tabaco que en enredo estaba.
En esta noche que dormí lo más fumado
hubieron fuegos que en los sueños más conjuntos
tenían cielos donde el vicio y sus difuntos
eran la norma que recibe a su invitado.
Esta mañana desperté de puro muerto
y me fumaron los que al vicio de la lumbre
le dan fuego con los incendios de costumbre
que hacen humos del esquelético concierto.
Esta mañana la ceniza araba
en todo el aire que respira el hombre;
de mi esqueleto pobre, ni que daba,
el santo polvo que creó su nombre.
Fumando un puro lo divino andaba
por esos cielos de continuo celo,
donde te fuman por tener el pelo
como el tabaco que en enredo estaba.
En esta noche que dormí lo más fumado
hubieron fuegos que en los sueños más conjuntos
tenían cielos donde el vicio y sus difuntos
eran la norma que recibe a su invitado.