Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Las postales que miré en tus ojos venían de muy atrás,
en una nube en el andén sin ningún destinatario,
pero estuve de visita en mi mirada cuando me miraste
y me supe ciego para un prodigio sideral.
Los acordes menores de mis pestañas
apenas sostuvieron con su música las gotas de tu luz
entre la caída de las hojas.
Pero me salpicaste de ti en la región insospechada
donde mi ubicuidad de sombra
se tuerce hacia tu risa
y el alma que buscaba me encuentra en tu recuerdo
sin resentimientos contra el sol
cuando la interminable madrugada agudiza los alfileres
de tus grillos muertos de ausencia.
¡Qué importa que no haya durado!
No suceden los instantes en la piedra
como nos sucedieron en las manos,
en el atónito presentimiento de tus pupilas en mis labios,
en el beso que se hizo ceniza porque sigue siendo incendio,
en nuestros ojos que son la misma arena
a orillas del mar de los cristales rotos.
en una nube en el andén sin ningún destinatario,
pero estuve de visita en mi mirada cuando me miraste
y me supe ciego para un prodigio sideral.
Los acordes menores de mis pestañas
apenas sostuvieron con su música las gotas de tu luz
entre la caída de las hojas.
Pero me salpicaste de ti en la región insospechada
donde mi ubicuidad de sombra
se tuerce hacia tu risa
y el alma que buscaba me encuentra en tu recuerdo
sin resentimientos contra el sol
cuando la interminable madrugada agudiza los alfileres
de tus grillos muertos de ausencia.
¡Qué importa que no haya durado!
No suceden los instantes en la piedra
como nos sucedieron en las manos,
en el atónito presentimiento de tus pupilas en mis labios,
en el beso que se hizo ceniza porque sigue siendo incendio,
en nuestros ojos que son la misma arena
a orillas del mar de los cristales rotos.
11 de septiembre de 2018