Luces de membrillo
asoman a la tarde pálida.
El aroma se aproxima a mi corazón,
se instala en mi boca
toda su acidez
cubierta de terciopelo amarillo.
Me abrazo a su calor
coso si fuera un amante
y cada segundo que pasa
es mas intenso
porque su partida
se asoma a la ventana.
Su presencia me llena de bienestar,
siempre lo recuerdo en silencio
sentada en una esquinita del patio.
Con su cuerpo claro y transparente
la soledad no me atropella.
El otoño repite su luz una y otra vez,
yo la guardo en los recuerdos
asoman a la tarde pálida.
El aroma se aproxima a mi corazón,
se instala en mi boca
toda su acidez
cubierta de terciopelo amarillo.
Me abrazo a su calor
coso si fuera un amante
y cada segundo que pasa
es mas intenso
porque su partida
se asoma a la ventana.
Su presencia me llena de bienestar,
siempre lo recuerdo en silencio
sentada en una esquinita del patio.
Con su cuerpo claro y transparente
la soledad no me atropella.
El otoño repite su luz una y otra vez,
yo la guardo en los recuerdos