Me despierto
y como en cada noche,
mis sueños,
que parecen reales,
de la alcoba
se hacen los dueños,
paseándose ufanos
ante mis ojos,
mostrándome la vida
transcurrida
como fiel reproche
Y es en esa oscuridad,
donde me siento
como un espectador de lujo
en las butacas
de un cine barato,
dónde la pelicula de tu vida
se desgrana velozmente.
A la vez que escuchas
en esa emisora de radio,
de quinta categoría,
su banda sonora
que jamás ganara un Oscar.
Donde siempre
y a la misma hora,
emiten coloquios
sobre los valores humanos
que se pierden poco a poco
y que te recuerdan
que todo tiempo pasado,
fue mejor
y que ya nada volverá
a ser como antes.
Te asomas a la ventana.
Las luces de neón de un bar
al otro lado de la calle,
la iluminan
como un relámpago,
cortando con una daga
la negra oscuridad.
Música alta y estridente,
que se escapa,
cada vez que se abren
sus puertas
y que nada tiene que ver
con esa radio de ciudad
de los viejos tiempos
que escuchas cada noche
y sus canciones de antes.
Melancolía
que te hace añorar
día tras día
aquella adolescencia
en la que cada despertar
suponía abrir la puerta
a un mundo de felicidad.
de un Halcón
02/04/2024