licprof
Poeta fiel al portal
me gustaban mucho durante las tardes
en los centros culturales de la municipalidad de la ciudad:
al principio, solo querìa aprender a bailar
pero luego de 1 año o 2 me la rebuscaba bastante bien
de manera que solo querìa tener a las bellas entre mis brazos
mientras sonaba su majestad el tango
la mùsica màs maravillosa del mundo
y las letras o poemas màs hermosos del mundo
y las minas màs lindas del mundo entre mis brazos
tomados de la mano, miràndonos a los ojos
o, por regla general, mejilla a mejilla, sus ojos cerrados
el mundo seguìa andando, còmo no
eso sucedìa en san telmo, allà por los 90, comienzos de los 90
y me la rebuscaba bastante bien: todo el tiempo aprendìamos
toda clase de cosas y bailàbamos hasta màs no poder
hasta el cansancio y luego, a tomar algo, con un poco de suerte:
las mujeres me enloquecìan y me encantaba hacer el amor
acostarme besarnos con ese misterio ese secreto a voces ese enigma:
la mujer
años y años bailando y haciendo el amor
y mientras tanto, pasaba el tiempo volaba
y yo continuaba siendo un pàlido estudiante de letras
y un hàbil corredor vendiendo chucherìas
en las calles y comercios de la ciudad
para ser revendidas por los comerciantes
a un precio mòdico
o, por lo menos,
mìnimamente razonable
còmo me gustaban las hermosas fueran pendejas o veteranas
y tomar y comer algo mientras charlàbamos de cosas
de las que no recuerdo absolutamente nada, pero no importa:
pasaron años y continuaba bailando tango todas las noches
hasta que vino la crisis de 2001 y todo comenzò a terminar:
debìa trabajar en serio, de lo contrario me comerìan los piojos
yo que era màs pobre que una araña
poco a poco fui dejando el vicio del tango, las milongas nocturnas:
fui a alguna matineè pero estaba poblada de provectos ancianos
que me miraban con cara rara como si yo fuera
un sapo de otro pozo
y no un humilde bailarìn siempre amateur, siempre principiante, iniciado
15 años estuve sin bailar
cuando retomè, no conocìa a nadie:
ya estaba viejo
las minas de 40 para abajo
ya no se quedaban conmigo charlando toda la noche
tomando algo, haciendo el amor en los humildes hoteles:
ahora me rebotaban todo el tiempo y cuando lograba bailar
ya no habìa espacio en la pista: estaba repleta a màs no poder
no se podìa caminar por aquel boliche llamado el beso
antiguamente conocido como regine
donde una noche el famoso cantante de rock
fue expulsado a patadas debido a que impedìa bailar a los eximios danzarines
no conocìa a nadie y nadie me conocìa,
de todas maneras, adoraba aquella mùsica infinita
y ademàs, querìa mover un poco las piernas entumecidas
atrofiadas a causa de estar años sentado y acostado debido a mi profesiòn docente
al comienzo, me dolìan las piernas pero poco a poco logrè volver a bailar
con las hermosas: es cierto, en la gran mayorìa de los casos
no me llevaban el apunte
bailaban pero como de mala gana
a destajo, a tristeza, como decìa el amigo tito
hace 30 años atràs
aproximadamente
ahora me tocaba a mì ser veterano y pasar las de caìn: rebotaba como loco
y cuando lograba bailar me bailaban 3 4 temas y gracias
de charlar, olvidate, ni pelota, entre tema y tema miraban para otro lado,
ràpidamente me fletaban pero al poco tiempo, sin embargo, ya habìa
recuperado el training perdido y dominaba todo en especial la mùsica
incluso el hecho de que las damas no me dieran ni 5 de pelota
me beneficiaba en el sentido que me concentraba màs
ya no me distraìa con la belleza de las minas
me concentraba en la mùsica, nadie bailaba como yo, me sentìa
el mejor del mundo, un ganador total o parcial
aunque ya no ganara nada
pero me encontrè conmigo mismo:
concentraciòn total y cuando bailaba con las que bailaban bien
unidad total de la pareja y de esta con la mùsica
unidad absoluta del bailarìn y la danza:
el mundo se borraba junto con sus pequeñas miserias màs abyectas, solo quedaban
la danza y la mùsica, el arte, la poesìa, la eficacia estètica, el virtuosismo
al poco tiempo, el baile terminaba y me volvìa solo a casa, en el colectivo:
ya era de noche, estaba todo transpirado y los pasajeros me observaban curiosos
a causa de mi vestimenta acaso ridìcula, anacrònica bàsicamente:
corbatas al tono, traje, zapatos sucios por los pisotones:
seguramente, un personaje o actor de reparto o acaso un extra
escapado de alguna pelìcula argentina de los años 40 o 50
cuando el tango estaba de moda
antes de la movida del rock & roll, eddie pequenino, el club del clown, el rey palito,
pajarito gòmez etc.
despuès, me tomaba un cafè en un bar notable cercano a mi casa
y continuaba escuchando unos buenos tangos en el celular:
darienzo, seguramente: del 38
mientras el bar se iba vaciando hasta quedar yo solo
frente a una porciòn de torta: selva negra,
digamos
al rato me volvìa a casa a apolillar
mientras veìa a los otros que se iban de farra por ahì
ya que era sàbado a la noche
me acostarìa bien temprano y el domingo
me levantarìa aùn màs temprano
con el objeto de ser feliz
y pasearme un rato por el parque, a la mañana
bajo el sol
respirando aire puro
inspirando hondo
llenando los pulmones de oxìgeno
a la vista de la negra estatua ecuestre
del libertador: simòn bolìvar
y màs tarde, a ùltima hora de la tarde,
a bailar de nuevo
esta vez: a la chiflada
en los centros culturales de la municipalidad de la ciudad:
al principio, solo querìa aprender a bailar
pero luego de 1 año o 2 me la rebuscaba bastante bien
de manera que solo querìa tener a las bellas entre mis brazos
mientras sonaba su majestad el tango
la mùsica màs maravillosa del mundo
y las letras o poemas màs hermosos del mundo
y las minas màs lindas del mundo entre mis brazos
tomados de la mano, miràndonos a los ojos
o, por regla general, mejilla a mejilla, sus ojos cerrados
el mundo seguìa andando, còmo no
eso sucedìa en san telmo, allà por los 90, comienzos de los 90
y me la rebuscaba bastante bien: todo el tiempo aprendìamos
toda clase de cosas y bailàbamos hasta màs no poder
hasta el cansancio y luego, a tomar algo, con un poco de suerte:
las mujeres me enloquecìan y me encantaba hacer el amor
acostarme besarnos con ese misterio ese secreto a voces ese enigma:
la mujer
años y años bailando y haciendo el amor
y mientras tanto, pasaba el tiempo volaba
y yo continuaba siendo un pàlido estudiante de letras
y un hàbil corredor vendiendo chucherìas
en las calles y comercios de la ciudad
para ser revendidas por los comerciantes
a un precio mòdico
o, por lo menos,
mìnimamente razonable
còmo me gustaban las hermosas fueran pendejas o veteranas
y tomar y comer algo mientras charlàbamos de cosas
de las que no recuerdo absolutamente nada, pero no importa:
pasaron años y continuaba bailando tango todas las noches
hasta que vino la crisis de 2001 y todo comenzò a terminar:
debìa trabajar en serio, de lo contrario me comerìan los piojos
yo que era màs pobre que una araña
poco a poco fui dejando el vicio del tango, las milongas nocturnas:
fui a alguna matineè pero estaba poblada de provectos ancianos
que me miraban con cara rara como si yo fuera
un sapo de otro pozo
y no un humilde bailarìn siempre amateur, siempre principiante, iniciado
15 años estuve sin bailar
cuando retomè, no conocìa a nadie:
ya estaba viejo
las minas de 40 para abajo
ya no se quedaban conmigo charlando toda la noche
tomando algo, haciendo el amor en los humildes hoteles:
ahora me rebotaban todo el tiempo y cuando lograba bailar
ya no habìa espacio en la pista: estaba repleta a màs no poder
no se podìa caminar por aquel boliche llamado el beso
antiguamente conocido como regine
donde una noche el famoso cantante de rock
fue expulsado a patadas debido a que impedìa bailar a los eximios danzarines
no conocìa a nadie y nadie me conocìa,
de todas maneras, adoraba aquella mùsica infinita
y ademàs, querìa mover un poco las piernas entumecidas
atrofiadas a causa de estar años sentado y acostado debido a mi profesiòn docente
al comienzo, me dolìan las piernas pero poco a poco logrè volver a bailar
con las hermosas: es cierto, en la gran mayorìa de los casos
no me llevaban el apunte
bailaban pero como de mala gana
a destajo, a tristeza, como decìa el amigo tito
hace 30 años atràs
aproximadamente
ahora me tocaba a mì ser veterano y pasar las de caìn: rebotaba como loco
y cuando lograba bailar me bailaban 3 4 temas y gracias
de charlar, olvidate, ni pelota, entre tema y tema miraban para otro lado,
ràpidamente me fletaban pero al poco tiempo, sin embargo, ya habìa
recuperado el training perdido y dominaba todo en especial la mùsica
incluso el hecho de que las damas no me dieran ni 5 de pelota
me beneficiaba en el sentido que me concentraba màs
ya no me distraìa con la belleza de las minas
me concentraba en la mùsica, nadie bailaba como yo, me sentìa
el mejor del mundo, un ganador total o parcial
aunque ya no ganara nada
pero me encontrè conmigo mismo:
concentraciòn total y cuando bailaba con las que bailaban bien
unidad total de la pareja y de esta con la mùsica
unidad absoluta del bailarìn y la danza:
el mundo se borraba junto con sus pequeñas miserias màs abyectas, solo quedaban
la danza y la mùsica, el arte, la poesìa, la eficacia estètica, el virtuosismo
al poco tiempo, el baile terminaba y me volvìa solo a casa, en el colectivo:
ya era de noche, estaba todo transpirado y los pasajeros me observaban curiosos
a causa de mi vestimenta acaso ridìcula, anacrònica bàsicamente:
corbatas al tono, traje, zapatos sucios por los pisotones:
seguramente, un personaje o actor de reparto o acaso un extra
escapado de alguna pelìcula argentina de los años 40 o 50
cuando el tango estaba de moda
antes de la movida del rock & roll, eddie pequenino, el club del clown, el rey palito,
pajarito gòmez etc.
despuès, me tomaba un cafè en un bar notable cercano a mi casa
y continuaba escuchando unos buenos tangos en el celular:
darienzo, seguramente: del 38
mientras el bar se iba vaciando hasta quedar yo solo
frente a una porciòn de torta: selva negra,
digamos
al rato me volvìa a casa a apolillar
mientras veìa a los otros que se iban de farra por ahì
ya que era sàbado a la noche
me acostarìa bien temprano y el domingo
me levantarìa aùn màs temprano
con el objeto de ser feliz
y pasearme un rato por el parque, a la mañana
bajo el sol
respirando aire puro
inspirando hondo
llenando los pulmones de oxìgeno
a la vista de la negra estatua ecuestre
del libertador: simòn bolìvar
y màs tarde, a ùltima hora de la tarde,
a bailar de nuevo
esta vez: a la chiflada
Última edición: