nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Llueve, llueve a raudales.
Dos autos quietos, obedecen
luces rojas, amaestradas máquinas
civilizadas.
Titilantes luces rojas, no dan paso,
no.
Ni ahora, ni nunca.Desperfectos
artilugios de un dolor que no cesa
y llueve, llueve a raudales.
Acordes tristes reuerdan:
pasillos de hospital, luces
fantasmales, lastiman.
Un amigo, cuatro copas
la mesa sucia abandonada.
Confesiones...
Cuartos de hotel, de techos
altos, un hombre solo yace,
los techos altos, y llueve, llueve
a raudales.
Un hombre joven ,solo.
Ventanas clausuradas
a la calle.
Y ciudades vacías, trenes,
buses, metros corriendo.
Un plumero
gigante, inverosímil junto
a una máquina de café.
Fuera de servicio, se lee.
Y llueve, llueve, llueve a raudales.
Y gallinas desplumadas, evisceradas
esperando colgadas de un gancho.
Olor a mercado.
Así hoy, la tristeza estalla como
una granada en el cielo, desgarra
la débil carne.
Imágenes, imágenes.
Y llueve, en los trenes, hoteles ,
mercados, llueve a raudales.
Un hombre joven.
Solo.
Y en este techo alto, antiguo
llueve, llueve a raudales.
Dos autos quietos, obedecen
luces rojas, amaestradas máquinas
civilizadas.
Titilantes luces rojas, no dan paso,
no.
Ni ahora, ni nunca.Desperfectos
artilugios de un dolor que no cesa
y llueve, llueve a raudales.
Acordes tristes reuerdan:
pasillos de hospital, luces
fantasmales, lastiman.
Un amigo, cuatro copas
la mesa sucia abandonada.
Confesiones...
Cuartos de hotel, de techos
altos, un hombre solo yace,
los techos altos, y llueve, llueve
a raudales.
Un hombre joven ,solo.
Ventanas clausuradas
a la calle.
Y ciudades vacías, trenes,
buses, metros corriendo.
Un plumero
gigante, inverosímil junto
a una máquina de café.
Fuera de servicio, se lee.
Y llueve, llueve, llueve a raudales.
Y gallinas desplumadas, evisceradas
esperando colgadas de un gancho.
Olor a mercado.
Así hoy, la tristeza estalla como
una granada en el cielo, desgarra
la débil carne.
Imágenes, imágenes.
Y llueve, en los trenes, hoteles ,
mercados, llueve a raudales.
Un hombre joven.
Solo.
Y en este techo alto, antiguo
llueve, llueve a raudales.
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