ecodelcaos
Poeta recién llegado
Lucha interna
Me encuentro en mi cama,
intentando dormirme,
pero no soy capaz.
Mi cuerpo y mi corazón están agotados, drenados;
pero mi cabeza no deja de funcionar,
de torturarme.
Miles de pensamientos,
de arrepentimientos,
de heridas que se abren cuando cae la noche,
llegan y me atormentan sin descanso.
Estoy cansada,
cansada de intentarlo,
cansada de llorar,
cansada de levantarme para volver a caer,
cansada de la vida.
Me miro en el espejo y no me reconozco,
en qué momento me convertí en esto.
Quiero gritar, pedir ayuda;
pero me mantengo callada.
Intento sonreír,
pero mi reflejo me devuelve una mirada amarga.
Y entonces me veo,
veo a una niña feliz,
con sueños y aspiraciones,
confianza;
con ganas de vivir, de luchar.
Me mantengo inmóvil,
quiero abrazarle y decirle que todo irá bien,
pero al acercarme desaparece
y me veo;
rota, destrozada, sin esperanza.
Llegados a este punto,
solo puedo pedirme perdón por haber llegado a esto.
Lo siento por hacerte tanto daño,
por no valorarte.
Siento no haber sido fuerte.
Quiero volver atrás, pero ya es tarde.
Solo me queda aprender a vivir con ello.
Aunque sea estando muerta en vida,
esperando que en algún momento;
ese ápice de felicidad, confianza, valentía
y ganas de vivir, que habita en algún lugar dentro de mi;
haga acto de presencia
y aunque sea por un segundo,
volver a sentirme viva.
Eco del caos
Me encuentro en mi cama,
intentando dormirme,
pero no soy capaz.
Mi cuerpo y mi corazón están agotados, drenados;
pero mi cabeza no deja de funcionar,
de torturarme.
Miles de pensamientos,
de arrepentimientos,
de heridas que se abren cuando cae la noche,
llegan y me atormentan sin descanso.
Estoy cansada,
cansada de intentarlo,
cansada de llorar,
cansada de levantarme para volver a caer,
cansada de la vida.
Me miro en el espejo y no me reconozco,
en qué momento me convertí en esto.
Quiero gritar, pedir ayuda;
pero me mantengo callada.
Intento sonreír,
pero mi reflejo me devuelve una mirada amarga.
Y entonces me veo,
veo a una niña feliz,
con sueños y aspiraciones,
confianza;
con ganas de vivir, de luchar.
Me mantengo inmóvil,
quiero abrazarle y decirle que todo irá bien,
pero al acercarme desaparece
y me veo;
rota, destrozada, sin esperanza.
Llegados a este punto,
solo puedo pedirme perdón por haber llegado a esto.
Lo siento por hacerte tanto daño,
por no valorarte.
Siento no haber sido fuerte.
Quiero volver atrás, pero ya es tarde.
Solo me queda aprender a vivir con ello.
Aunque sea estando muerta en vida,
esperando que en algún momento;
ese ápice de felicidad, confianza, valentía
y ganas de vivir, que habita en algún lugar dentro de mi;
haga acto de presencia
y aunque sea por un segundo,
volver a sentirme viva.
Eco del caos