Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Luna de lobo, nocturna condena,
que muerdes al cielo con dientes de hielo,
derrama tu luz sobre el sucio suelo,
que hoy grita en silencio su amarga cadena.
El bosque respira su sombra serena,
los ojos del lobo relampaguean celo,
y un aullido escapa del oscuro velo
como un canto gris que la noche envenena.
¿Dónde se esconde la calma dormida?
¿Dónde el sol que al día promete cordura?
Aquí solo habita la herida perdida,
la sangre que enreda la piel y la hondura.
Luna de lobo, mi alma está rendida,
y en tu frío abrazo descanso mi locura.
que muerdes al cielo con dientes de hielo,
derrama tu luz sobre el sucio suelo,
que hoy grita en silencio su amarga cadena.
El bosque respira su sombra serena,
los ojos del lobo relampaguean celo,
y un aullido escapa del oscuro velo
como un canto gris que la noche envenena.
¿Dónde se esconde la calma dormida?
¿Dónde el sol que al día promete cordura?
Aquí solo habita la herida perdida,
la sangre que enreda la piel y la hondura.
Luna de lobo, mi alma está rendida,
y en tu frío abrazo descanso mi locura.