La luz que había en el sueño
es igual a la que ahora
se disuelve en el tiempo de niebla.
El amanecer,
amasa la noche con el día,
hace pesado a los cuerpos,
el sueño se profundiza,
el frío es mas cruel.
Es como un parto
que te traslada con dolor
a otras horas.
Cuando la luz invade los ojos,
la convivencia anega la piel,
la despierta,
metiéndose suave entre los momentos,
acelerando la vida,
pintándola de colores mas vivos.
Me gusta tocarla
acecharla detrás de la persiana
y sorprenderla colgada
entre partículas pequeñas de polvo,
vestida de transparencias,
enfocando con descaro,
los rincones menos conocidos.
Su boca tiene silencio,
pero su cuerpo delata,
te deja en evidencia,
como niña de visita mal educada.
Solo esta oculta en mi pensamiento,
a mi me gusta así,
ella en mi se tapa
permitiéndose a veces existir
en mi ventana,
a media luz enganchada.
es igual a la que ahora
se disuelve en el tiempo de niebla.
El amanecer,
amasa la noche con el día,
hace pesado a los cuerpos,
el sueño se profundiza,
el frío es mas cruel.
Es como un parto
que te traslada con dolor
a otras horas.
Cuando la luz invade los ojos,
la convivencia anega la piel,
la despierta,
metiéndose suave entre los momentos,
acelerando la vida,
pintándola de colores mas vivos.
Me gusta tocarla
acecharla detrás de la persiana
y sorprenderla colgada
entre partículas pequeñas de polvo,
vestida de transparencias,
enfocando con descaro,
los rincones menos conocidos.
Su boca tiene silencio,
pero su cuerpo delata,
te deja en evidencia,
como niña de visita mal educada.
Solo esta oculta en mi pensamiento,
a mi me gusta así,
ella en mi se tapa
permitiéndose a veces existir
en mi ventana,
a media luz enganchada.